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Acolgen explica el alcance de las normas de la CREG relacionadas con el ahorro de energía

Por Economista Colombia 3 min de lectura
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La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, explicó a través de su cuenta de X, el alcance de las resoluciones de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), relacionadas con el ahorro de energía y dirigidas a hogares, comercios y empresas.

“Colombia se enfrenta a un momento energético exigente y se acercan meses de sequía que podría ser muy severa (fenómeno El Niño). Por eso, desde Acolgen explicamos cómo funciona esta medida y cómo todos podemos contribuir a cuidar la energía que Colombia necesita”, indicó la dirigente.

La lógica del CREG es sencilla. Cada usuario tendrá un objetivo calculado en función de su propio consumo histórico. No se trata de comparar su consumo con el de su vecino, sino de observar cuánto consume normalmente cada hogar o negocio y buscar ahorros. No es un castigo: es una invitación a consumir de forma eficiente.

Un ejemplo práctico: si la referencia de consumo de un hogar es 100, y su consumo está entre 90 y 110, no hay ningún cargo ni incentivo adicional. Si supera los 110 (más del 10%), el consumo que supere ese límite incurrirá en un cargo adicional. Por el contrario, si es inferior al 90 (una reducción de más del 10%), podría recibir un beneficio por el ahorro logrado.

¿De cuánto es el cobro adicional sobre el consumo que exceda el límite? Para los estratos 1, 2 y 3 será del 30%; para los estratos 4, 5 y 6, del 50%; y para usuarios comerciales e industriales, del 70%. Ese dinero no va al Gobierno ni es un ingreso adicional para las empresas. Los recursos recaudados de quienes consuman por encima de su límite se utilizarán para pagar a quienes efectivamente reduzcan su consumo. El incentivo está diferenciado por estratos y por tipo de usuario.

Por cierto, la primera factura será pedagógica. Si un usuario consumió de más, verá cuánto habría sido el cobro, pero no tendrá que pagarlo todavía. Si ahorró energía durante ese primer ciclo, ese ahorro sí comenzará a contabilizarse a su favor. Y no se trata de dejar de usar el aire acondicionado o los ventiladores. Se trata de consumir de manera eficiente: desconectar cables que no usamos, cambiar bombillos por LED y evitar consumos innecesarios.

Hablar de ahorro de energía tiene un costo político, pero este programa es por el bien del país. El Presidente y la ministra de minas y energía al implementarlo están protegiendo a los colombianos frente al riesgo de un apagón, incluso en las zonas donde hace más calor. Hoy la medida no aplica para los municipios oficialmente identificados como afectados por el terremoto del 10 de agosto.

“Necesitamos guardar agua y gastarla lentamente. Necesitamos consumir menos para que los embalses puedan recuperarse y llegar lo más altos posible a la parte más fuerte de la sequía y así, el agua nos alcance. Si somos cuidadosos con nuestro consumo, podemos superar este momento. Cada kilovatio que ahorremos hoy ayuda a proteger la energía que Colombia necesitará mañana”, concluyó.

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