Un arriendo que parecía sencillo, contratar a un empleado recomendado por alguien de confianza o hacer un préstamo acordado por WhatsApp puede terminar convirtiéndose en un dolor de cabeza. La razón suele ser la misma: decisiones que se toman con afán, con información incompleta y con la idea de que revisar un poco más era exagerado.
Las cifras muestran que el riesgo no es menor. De acuerdo con la Superintendencia Financiera, en 2025 se registraron 603 denuncias y 3.565 consultas ciudadanas relacionadas con prácticas financieras ilegales, además se registraron 11 medidas administrativas por captación ilegal de recursos. El contexto se vuelve más delicado si se tiene en cuenta que 82,8 % de las operaciones del sistema bancario ya se realiza por canales no presenciales. A eso se suman los casos de suplantación de identidad documentados por la Fiscalía y las alertas que mantiene activas el Ministerio del Trabajo sobre falsas ofertas laborales, las cuales, según información de esta cartera, pueden superar las 100 al mes.
En ese escenario, Santiago Montoya, CEO de la compañía tecnológica AUCO, advierte que uno de los errores más frecuentes sigue siendo tomar decisiones importantes con verificaciones mínimas. “Muchas personas creen que con ver una cédula o hacer una búsqueda rápida ya hicieron la tarea. El problema es que, cuando hay patrimonio, empleo o dinero de por medio, decidir con información a medias puede salir muy caro”, explica.
Por eso Antes de firmar un documento, contratar a alguien o cerrar un negocio, Montoya recomienda hacer cinco verificaciones que vale la pena tomarse con calma.
1. Confirme que la identidad sí corresponde a la persona: Parece obvio, pero sigue siendo una de las fallas más comunes. Una foto borrosa de la cédula, una imagen recortada, una copia vieja o un documento reenviado por un tercero no deberían bastar para avanzar en una decisión importante.
Ese primer filtro consiste en verificar que la persona que se presenta realmente coincide con quien entrega los datos y con quien va a asumir el acuerdo. La alerta no es menor: recientemente la Fiscalía alertó sobre una modalidad criminal de suplantación de identidad y fraude financiero basada en el uso indebido de información biométrica de ciudadanos colombianos para abrir cuentas bancarias, expedir tarjetas de crédito y tramitar préstamos sin autorización.
2. Revise si existen procesos o registros que obliguen a mirar mejor: Una vez despejada la identidad, vale la pena consultar si hay información pública que amerite una segunda revisión. El error aquí suele ser irse a dos extremos: no revisar nada o asumir que cualquier hallazgo equivale a una condena.
“Puede haber homónimos, procesos que no tienen relación con la decisión que se está evaluando o registros que exigen contexto. Lo importante es identificar si la información realmente corresponde a esa persona y si tiene relevancia para el tipo de vínculo que se piensa establecer, sea un arriendo, una contratación o un negocio entre particulares”, indica Montoya.
3. Verifique alertas administrativas que también pueden pesar: No todo lo que conviene revisar está en el terreno penal. También existen antecedentes y registros administrativos que pueden ser relevantes antes de delegar funciones, cerrar una representación o comprometer dinero.
En Colombia, la Procuraduría permite consultar en línea antecedentes disciplinarios, fiscales, penales, contractuales y de pérdida de investidura. Esa información no debería usarse para estigmatizar, pero sí puede servir para tomar decisiones con más contexto, sobre todo cuando se trata de relaciones de confianza, manejo de recursos o acuerdos de montos altos.
4. Mire qué rastro deja en noticias y fuentes abiertas: No todo aparece en bases oficiales. Por eso también puede ser útil revisar qué sale en medios o en otras fuentes abiertas, siempre con criterio y sin sacar conclusiones apresuradas.
Una publicación no convierte a nadie en culpable. Pero sí puede mostrar conflictos repetidos, inconsistencias, reclamos públicos o episodios que ameriten más preguntas. Este filtro cobra más sentido en compraventas, arriendos, préstamos o acuerdos entre personas, donde buena parte de la decisión suele apoyarse en confianza y conversaciones informales.
5. Confirme quién firma, en qué calidad actúa y qué soporte queda: Muchas veces se hace una revisión razonable al comienzo, pero el cuidado se relaja justo al final. Y ahí también se cometen errores costosos. No basta con pedir papeles si, al momento de cerrar un acuerdo o trato, no queda claro quién está del otro lado, en qué calidad actúa o qué respaldo deja la operación.
Por eso antes de avanzar, conviene verificar si quien firma lo hace a título personal, como apoderado o como representante de una empresa. También es clave dejar trazabilidad: documentos completos, soportes, condiciones claras y evidencia de las conversaciones relevantes a través de pantallazos si se hace de forma digital.
Si algo no cuadra, lo más sensato no es correr ni echarse para atrás de inmediato, sino parar un momento y revisar mejor. Confirmar identidad, pedir soportes, descartar homónimos y entender el contexto puede tomar unos minutos más. Pero cuando hay de por medio trabajo, patrimonio, dinero o tranquilidad, esa pausa sigue siendo mucho más barata que arreglar el problema después.
