La adopción de la NIIF 17 se perfila como uno de los cambios regulatorios más relevantes para la industria aseguradora en las últimas décadas. En Colombia, su entrada en vigor fue aplazada hasta el 1 de enero de 2028, según el Decreto 0217 en marzo de 2026.
A diferencia del estándar anterior, la NIIF 4, este nuevo modelo exige reconocer los ingresos conforme se presta el servicio y no cuando se reciben las primas, lo que implica calcular flujos de caja futuros, medir el riesgo de cada contrato y reconocer la rentabilidad de manera progresiva durante la vigencia de las pólizas,.
Este cambio tiene un impacto estructural en la operación de las aseguradoras, al elevar los niveles de exigencia en términos de granularidad, trazabilidad y transparencia financiera, y obligar a la adaptación de sistemas, modelos actuariales y procesos de reporte. En este contexto, Trycore, compañía colombiana especializada en hiperautomatización e implementación de inteligencia artificial, identifica cinco frentes críticos para su adopción:
Fragmentación de la información: datos dispersos en múltiples sistemas que dificultan su consolidación y trazabilidad.
Procesos manuales y poco escalables: alta dependencia de hojas de cálculo que incrementan el riesgo operativo.
Capacidad limitada para procesar grandes volúmenes de datos: insuficiencia en arquitectura y rendimiento para ejecutar modelos complejos.
Desarticulación entre áreas financieras, actuariales y de tecnología: falta de integración en los flujos de trabajo.
Tiempos de cierre financiero prolongados: dificultades para cumplir con ventanas regulatorias más exigentes.
A nivel global, la magnitud del cambio se refleja en la inversión requerida: estimaciones del sector publicadas por Insurance Journal indican que su adopción ha costado entre US$15.000 millones y US$27.000 millones, con programas que superan los US$175 millones por compañía, destinados en gran parte a modernización de plataformas y arquitectura de datos.
En Colombia, este proceso ocurre mientras la industria mantiene una tendencia de crecimiento. De acuerdo con cifras de Fasecolda, en 2025 el sector emitió cerca de $61 billones en primas, con un incremento de 8,8 % frente al año anterior. “La penetración del seguro alcanzó 3,29 % del PIB, con un gasto promedio cercano a $1,15 millones por persona. Este crecimiento eleva la presión sobre las aseguradoras: no se trata solo de crecer, sino de sostener ese volumen con información precisa, trazable y en tiempo real, algo que hoy sigue siendo un desafío estructural para muchas compañías”, afirmó Carlos Segura, CEO de Trycore.
El tamaño del mercado amplifica la exigencia: a mayor volumen de operaciones, mayor complejidad en la gestión de información, la ejecución de modelos actuariales y la generación de reportes auditables bajo el nuevo estándar. “El aplazamiento no elimina la exigencia, solo confirma su magnitud. Las compañías necesitan construir una base sólida de información y procesos para cumplir con los niveles de detalle y control que exige la norma”, puntualizó Segura.
Frente a este escenario, Trycore propone un modelo que automatiza el proceso en el que integra: inteligencia artificial (Docfly), automatización robótica de procesos (RPA) y gestión de procesos de negocio (BPM) para transformar el cierre financiero en un flujo continuo, trazable y escalable.
Aunque el nuevo plazo amplía el margen de preparación, la NIIF 17 redefine las reglas del negocio asegurador: no es solo un cambio contable, sino una transformación estructural que obliga a replantear la gestión de la información, el modelamiento del riesgo y la toma de decisiones financieras. En este nuevo entorno, la capacidad tecnológica deja de ser un soporte y se convierte en un factor determinante de competitividad.
