El Dane reportó que el PIB colombiano varió 0,6% en el 2023, en línea con lo pronosticado por la ANDI desde el inicio del año en cuestión, siendo este un resultado que refleja la preocupante desaceleración de la economía colombiana, y que contrasta con el crecimiento del 7,3% registrado en 2022, frente al año anterior.
Así lo señaló el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, quien manifestó que las contracciones registradas en sectores como el manufacturero, de -3,5%, y el de la construcción, de -4,2%, frente al 2022, deben ser vistos con atención, pues históricamente estos renglones de la economía han sido intensivos en generación de empleos.
Adicionalmente, inquieta que en 2023 se registró una caída de la formación bruta de capital de -24,8% y, dentro de este, la formación bruta de capital fijo de -8,9%. Además, las importaciones cayeron -14,7% y la demanda interna -3,8%.
Esto pone en evidencia, una vez más, la necesidad de ejecutar de manera urgente una estrategia de crecimiento económico que incluya, no solo iniciativas en el corto plazo, sino también propuestas para el mediano y largo plazo. Para ello, será necesaria una política monetaria más flexible, de modo que la tasa de interés permita un aumento en la demanda y, a su vez, un mayor crecimiento.
Es claro que propiciar un ambiente de certidumbre y confianza para la inversión se debe convertir en una prioridad, involucrando a todos los actores del mundo productivo. “En esta línea, hacemos un llamado para que se reactiven de manera efectiva los sectores de infraestructura, construcción, salud e industria, que son los más afectados, generando condiciones de seguridad jurídica, confiabilidad, trámites y licencias”.
Adicionalmente, es el momento de generar condiciones de seguridad jurídica en términos del Presupuesto General de la Nación, en el sector vivienda y en la ejecución de infraestructura; pues, de lo contrario, veremos efectos similares a los del 2023 en el 2024, con efectos sobre la actividad económica y, aún más importante, sobre el empleo de los colombianos.
Pobre desempeño
Por su parte, el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, expresó su preocupación por el pobre desempeño. «Todos los analistas en general y el propio Gobierno esperaban un mejor resultado para el cierre del año, pero la desaceleración observada, sobre todo en sectores estratégicos como comercio, industria, construcción y el agro afectaron sustancialmente el resultado. Es un dato definitivamente muy malo que amerita acciones urgentes lideradas por el Gobierno Nacional para evitar caer en recesión», manifestó el dirigente.
En efecto, mientras los expertos pronosticaban un crecimiento de la economía para el año completo del orden del 1%, solo alcanzó un preocupante 0.6%. En el cuarto trimestre el PIB apenas creció 0.3%, un comportamiento que ni el más pesimista de los analistas esperaba.
El vocero de los comerciantes agregó, que inquieta la tendencia claramente a la baja en la economía que se observa desde el año pasado y que continuó en enero, cuando los comerciantes registraron cifras de decrecimiento en las ventas.
Tres sectores estratégicos para la generación de empleo y valor agregado como son la industria manufacturera, la construcción y el clúster del comercio tuvieron disminución. Este último experimentó una caída del 2.8%.
Según el Dane, el consumo de los hogares sufrió un dramático estancamiento en el cuarto trimestre al crecer sólo 0.1% y para el año completo la variación fue de apenas 1.1%. Este pésimo comportamiento, el vocero de los comerciantes lo atribuyó a la elevada inflación, las altas tasas de interés y a la incertidumbre reinante entre las familias sobre el comportamiento futuro de la economía y de sus ingresos. «La desconfianza de los hogares se refleja en una cautela absoluta para comprar», subrayó.
Igual de preocupante fue el desplome de la inversión en el país, que mostró una caída del 25%. Semejante disminución no solo se debe al alto costo del crédito, sino a la desconfianza manifiesta de los empresarios, a la incertidumbre originada, en alto grado, por los mensajes que envía el presidente de la República; y por los efectos negativos que tendría la aprobación de las reformas bandera del Gobierno, tal como lo quiere el poder ejecutivo. Agréguese a lo anterior la enorme confusión que acaba de presentarse entre los constructores ante la posibilidad cierta de que se paralicen proyectos de infraestructura de gran impacto por errores y omisiones del Ministerio de Hacienda en relación con el presupuesto nacional destinado al financiamiento de carreteras nacionales.
«Bajo este panorama no se puede continuar patrocinando el deterioro de la economía y la confianza empresarial. Hacemos de nuevo un llamado al Gobierno Nacional para que avancemos en el plan de choque que ha venido proponiendo el sector empresarial y que no ha tenido respuesta”, agregó. “El comportamiento de la economía colombiana en 2023, es el peor en lo corrido de este siglo, con la excepción del 2020, año de la pandemia. El crecimiento más bajo se registró en 2009, cuando por efectos de la crisis financiera mundial apenas se logró una variación positiva de 1.1%, pero el registro de este año es muy doloroso”, concluyó Cabal Sanclemente
