En julio, el gasto de los hogares, desde la medición de Gastometría de RADDAR, fue de $121,65 billones frente a $112,67 billones del mismo mes del año pasado, lo que significa un crecimiento en términos corrientes de 7,98%, jalonado por un mayor valor de gasto ante una inflación más alta que en 2025 y considerando que en julio de 2025 se dio un fuerte dato de crecimiento de gasto. En términos reales, el crecimiento anual del gasto fue de 1,84% y en julio de 2025 fue de 5,64%.
La colocación crediticia, sumando la causada con tarjeta de crédito, consumo-libre destinación e hipotecaria, tuvo un crecimiento anual de -1,2%, debido mayormente a la dinámica en colocación de tarjeta de crédito que varía a 17,1% anual.
El salario mínimo real vigente, tuvo un aumento anual de capacidad de compra de 16,0% y los ingresos reales por ocupado crecen a 4,05% anual, siendo el primer mes con crecimiento real.
El gasto de los hogares en los últimos 12 meses mantiene crecimiento, pero con una tendencia descendente que se ha acentuado en los meses recientes. Esto empieza a reflejar un agotamiento del gasto asociado a una inflación que todavía no cede completamente y que obliga a los hogares a ajustar sus decisiones de gasto.
Al mirar por tipo de bien, los servicios pierden tracción, pese a que siguen siendo una parte importante del gasto y presentan una inflación más rígida. En contraste, los bienes no durables ganan participación en el crecimiento, señal de que alimentos y compras frecuentes cobran mayor relevancia a medida que los hogares priorizan y reorganizan su presupuesto.
El buen comportamiento que todavía muestran algunas categorías asociadas a bienes como los vehículos, permite ver que el ciclo de renovación y compra de durables todavía aporta al crecimiento. Sin embargo, su desaceleración reciente podría estar anticipando que este ciclo también comienza a agotarse.
Durante julio de 2026, el gasto real de los hogares continuó perdiendo dinamismo, pasando de 2,32% en junio a 1,84%. Aunque la inflación anual se moderó ligeramente frente al mes anterior, se mantuvo en niveles elevados (6,02%), lo que dificulta una mayor recuperación del gasto real. A esto se suman unas condiciones de financiamiento más restrictivas y un mayor costo del crédito, que pudieron llevar a los hogares a ser más cautelosos y selectivos, especialmente frente a compras de mayor valor y bienes durables, priorizando necesidades más inmediatas.
Por otro lado, el efecto de los eventos que marcaron el segundo trimestre comenzó a disiparse. El Mundial de Fútbol, el Día de la Madre y el Día del Padre generaron impulsos puntuales sobre algunas canastas, pero su efecto fue temporal y no logró sostenerse durante julio. Al perder fuerza estos estímulos y mantenerse las presiones derivadas de los precios y del costo del financiamiento, los hogares contaron con menos incentivos para realizar nuevas compras, contribuyendo a la moderación del gasto durante el mes.
De cara al segundo trimestre del año, la actividad económica del país, medida a través del PIB, creció un 3,52%, superando el crecimiento del primer trimestre y el registrado en el mismo periodo del año anterior.
Desde el enfoque del gasto, buena parte del crecimiento del PIB se explica por el impulso del consumo final y la inversión. En el primer caso, sobresale el crecimiento del consumo del Gobierno, en medio de los requerimientos asociados con las elecciones y las ampliaciones de personal en algunos sectores. A esto se suma una dinámica estable del consumo privado, impulsada principalmente por el buen desempeño de los bienes durables, como electrodomésticos y vehículos, así como de los servicios. Dentro de estos últimos, las actividades recreativas desempeñaron un papel importante durante el trimestre por la presencia del Mundial.
En julio de 2026, el gasto real de los hogares creció 1,84%, mostrando una desaceleración significativa frente al 5,64% registrado en julio de 2025. El crecimiento se concentra principalmente en los hogares de ingresos medios, mientras que los ingresos bajos presentan un aporte menor y los hogares de ingresos altos una contribución significativamente más baja frente a la observada un año atrás. Sin embargo, esta menor contribución de los hogares de ingresos altos no necesariamente refleja un deterioro en su capacidad de gasto. De hecho, este segmento muestra una recuperación de sus expectativas y de su disposición a comprar bienes durables. Su menor aporte al crecimiento agregado responde, en parte, a que su peso sobre el gasto total es menor que el de los hogares de ingresos medios y bajos. En contraste, los hogares de ingresos medios y bajos tienen un mayor peso en el gasto y concentran una mayor proporción de su presupuesto en categorías como alimentos, vivienda y transporte. Esto significa que, aun con menores niveles de ingreso, deben realizar mayores esfuerzos para sostener sus niveles de gasto, especialmente sobre aquellos bienes y servicios de primera necesidad. Las condiciones de empleo y crédito que se han mantenido relativamente favorables durante el año han permitido sostener parte de esta capacidad de gasto; sin embargo, la persistencia de la inflación y unas condiciones financieras al alza podrían empezar a limitar este esfuerzo y, con ello, el principal soporte del crecimiento del gasto de los hogares.
En julio, todas las canastas muestran un menor dinamismo frente a lo observado un año atrás. Julio de 2025 partía de crecimientos mucho más elevados, por lo que la desaceleración actual evidencia que el impulso del gasto se ha venido moderando de manera generalizada.
Moda es la canasta que más crece, aunque su desempeño está explicado principalmente por los accesorios. Vestuario y calzado, que representan más del 60% de la canasta, muestran una dinámica mucho más lenta, por lo que el crecimiento de Moda no necesariamente refleja una recuperación generalizada del gasto en la canasta.
En el acumulado enero-julio, Moda y Entretenimiento todavía crecen por encima del total nacional, favorecidas por la estacionalidad del periodo: la llegada de la prima, las vacaciones de mitad de año, los festivos, el Mundial y otros eventos que dinamizan el gasto. Sin embargo, todas las canastas crecen a menor ritmo que en el mismo periodo de 2025, confirmando las señales de agotamiento que ya empiezan a verse en el gasto. Un cambio relevante aparece en Alimentos para el hogar: su crecimiento en julio supera el registrado en el acumulado del año, lo que podría estar señalando un nuevo repunte de esta canasta y una mayor prioridad del hogar hacia el gasto básico.
El bolsillo de los hogares continúa mostrando diferencias importantes según el nivel de ingreso. En los hogares de ingresos bajos y medios, Alimentos gana mayor espacio dentro del gasto anual, reflejando la presión que han ejercido los precios de esta categoría, especialmente en productos básicos como papa, tomate y otros alimentos con alta volatilidad. Sin embargo, la reestructuración del gasto muestra un comportamiento transversal: Comidas por fuera del hogar y Entretenimiento ganan espacio entodos los niveles de ingreso. Esto sugiere que, aun frente a las presiones inflacionarias, los hogares buscan preservar ciertos espacios asociados al disfrute y la vida social, aunque ajusten otras partes de su presupuesto.
