América Latina y el Caribe necesita aproximadamente US$170.000 millones al año para conservar su biodiversidad y restaurar sus ecosistemas, según un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Con los niveles actuales de financiamiento, la brecha anual estimada de financiamiento asciende a casi US$153.000 millones, equivalente a aproximadamente el 2,1% del PIB regional.
El nuevo informe conjunto, La brecha de financiamiento de la biodiversidad en América Latina y el Caribe: necesidades, flujos y estrategias de movilización hacia 2030, ofrece la primera estimación regional integral de los recursos necesarios para conservar, restaurar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en la región. El estudio concluye que los flujos actuales de financiamiento para la biodiversidad en América Latina y el Caribe ascienden a apenas US$17.000 millones anuales.
El informe destaca que el financiamiento para la biodiversidad debe entenderse como una agenda de desarrollo económico, y no únicamente como una cuestión ambiental. La pérdida de biodiversidad amenaza la productividad, la disponibilidad de agua, las finanzas públicas, las exportaciones, las oportunidades de inversión y la estabilidad económica en toda la región. Al mismo tiempo, las inversiones en capital natural pueden generar empleo, fortalecer la resiliencia, aumentar la competitividad y atraer inversión privada. Cerrar la brecha de financiamiento de la biodiversidad requiere mejorar la eficiencia del gasto existente, reformar incentivos perjudiciales para la biodiversidad, fortalecer el financiamiento público, ampliar la participación del sector privado y escalar instrumentos y mecanismos financieros innovadores.
Según el informe, un escenario de transformación ambicioso podría reducir la brecha de financiamiento en aproximadamente 74% para 2030, mediante la movilización combinada de recursos públicos, capital privado, herramientas financieras innovadoras y la reorientación de subsidios.
“América Latina y el Caribe tiene una oportunidad única para convertirse en líder mundial en financiamiento para la naturaleza. La biodiversidad de la región sostiene a las comunidades, respalda la actividad económica y fortalece su resiliencia frente a los impactos climáticos y ambientales”, afirmó Gregory Watson, jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del BID. “El desafío consiste en alinear la planificación, la inversión y los incentivos económicos con los resultados de conservación, garantizando que la naturaleza continúe generando beneficios para las generaciones actuales y futuras. Cerrar la brecha de financiamiento de la biodiversidad no es solo un imperativo ambiental, sino también una oportunidad de desarrollo para la región”, añadió.
Por su parte, Angela Maria Penagos Concha, directora de la Oficina de la CEPAL en Bogotá y Supervisora Adjunta de la Unidad de Agua y Biodiversidad, señaló: “América Latina y el Caribe alberga una de las mayores riquezas naturales del planeta, la cual sustenta su desarrollo productivo y es clave para superar las trampas de desarrollo que enfrenta la región. Sin embargo, los flujos actuales de financiamiento cubren apenas una décima parte de las necesidades estimadas para la conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad. Cerca del 60% de estas necesidades están asociadas a la transición hacia una agricultura y ganadería más sostenibles. Dadas las restricciones fiscales de la región, cerrar esta brecha requerirá un mejor uso de los recursos existentes y financiamiento adicional, haciendo de la naturaleza un motor de la transformación productiva necesaria para reducir las desigualdades y avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible”.
El informe sostiene que, con la combinación adecuada de políticas públicas, fortalecimiento institucional, inversión privada y cooperación internacional, la región puede conservar y proteger su capital natural al tiempo que lo aprovecha como un poderoso motor de desarrollo sostenible.
El estudio fue desarrollado conjuntamente por el BID y la CEPAL, y se publica en un momento en que los países avanzan en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y buscan acelerar la movilización de recursos para la biodiversidad a nivel mundial.
