Los ministros nombrados por el presidente electo de la República, Abelardo de la Espriella, hicieron una declaración pública en la que respaldan al próximo mandatario en su compromiso con el pueblo colombiano y con la defensa de la Constitución de 1991, la democracia y el Estado de derecho.
Señalaron que el propósito es defender y exigir respeto a la decisión soberana del pueblo colombiano, expresada libremente en las urnas, que eligió a Abelardo de la Espriella como Presidente de la República y a José Manuel Restrepo como Vicepresidente. Esa voluntad popular es inquebrantable y constituye la base de la legitimidad democrática.
Señalan que el presidente Gustavo Petro, al declarar que no reconoce la voluntad de los colombianos expresada en las urnas, cruza una línea inviolable en una democracia: la del respeto al veredicto popular y al Estado de derecho. “Esa declaración contrasta marcadamente entre dos proyectos: el nuestro, que es democrático y constitucional, y el de Petro y Cepeda, que es antidemocrático y busca imponerse por encima de la decisión de los colombianos”.
Ante tal situación hicieron un llamamiento al país: esto no es un asunto trivial. “Nos enfrentamos a la negación, por parte de un presidente en ejercicio, de la democracia colombiana. Ningún ciudadano, ninguna institución, ningún sector político puede permanecer indiferente ante un evento de esta gravedad”.
Por eso, invocaron la resistencia constitucional—aquella que se ejerce a través de las instituciones y bajo la protección de la ley—contra los poderes que buscan ignorar los resultados electorales y contra quienes, con eufemismos, pretenden incendiar las calles y sembrar el desorden.
Aseguraron que “el pueblo colombiano puede estar tranquilo: el Gobierno entrante nunca permitirá que actos de fuerza alteren su vida diaria ni llenen las calles de miedo. La autoridad legítima se ejercerá con firmeza y en plena adhesión a la Constitución y a la ley”.
Igualmente indicaron que continuarán su labor de recopilación de información para el proceso nacional de transición, incluida la transición anticorrupción, que se llevará a cabo sin interrupción.
