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La mayoría de las tiendas de barrio operan en «modo supervivencia» por caída de ingresos y altos costos: Fenalco

Por Economista Colombia 4 min de lectura
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El estudio más reciente sobre el comportamiento económico del canal tradicional en Colombia, realizado por Fenaltiendas, revela un sector atravesando un momento crítico, caracterizado por una combinación de menor consumo, disminución de la rentabilidad y aumentos sostenidos en los costes operativos. Las cifras confirman que las tiendas del barrio han entrado en un claro modo de supervivencia.

En cuanto a la demanda, el deterioro del poder adquisitivo es evidente: el 50,45% de los comerciantes afirma que sus clientes tienen menos disponibilidad de recursos en comparación con finales de 2025.

Este fenómeno ha desencadenado un cambio estructural en los hábitos de consumo, en el que el 45% de los compradores solicitan con frecuencia marcas de bajo coste, sustitutos más baratos frente a subidas de precios e impuestos como los de los ultraprocesados y las bebidas azucaradas. El resultado es una presión directa sobre los ingresos del tendero.

En el nivel de rentabilidad, el impacto es aún más pronunciado. El 47,27% de las empresas reporta una disminución en sus márgenes, lo que refleja una pérdida significativa en la capacidad de generar beneficios.

Aunque el sector mantiene cierta estabilidad operativa, con un 59,54% de las tiendas que logran mantenerse durante más de 6 meses (33,18% hasta un año y 26,36% más de un año), esta resiliencia se debe más a ajustes defensivos que a un entorno saludable. De hecho, el 16,36% ya se encuentra en una situación crítica, con menos de tres meses de sostenibilidad.

El principal factor de presión no es la competencia, sino los costes. El 60,45% de los comerciantes destina más del 10% de sus ingresos mensuales al alquiler y a pagos de servicios públicos, convirtiendo estos gastos en la mayor amenaza para la viabilidad empresarial.

A esto se suma el endurecimiento de las condiciones de suministro: el 39,55% informa de mayores restricciones por parte de los proveedores, incluyendo demandas de pago en efectivo (20,91%), reducción de plazos (11,82%) y costes financieros adicionales (6,82%). Esta situación limita el flujo de caja y reduce el margen de maniobra del tendero.

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio está relacionado con el aumento de la inseguridad en los barrios. El 64% de los microemprendedores encuestados indicó que la inseguridad se ha intensificado. Este porcentaje mayoritario, prácticamente dos de cada tres comerciantes, ha tenido que tomar precauciones: el 29% de los comerciantes encuestados afirmó que últimamente ha tenido que instalar barrotes, alarmas y/o cámaras para defenderse de los delincuentes; Otro 29% declaró que ahora cierra su tienda antes y un 6% expresó que ahora limita las entregas a ciertos horarios y zonas. El deterioro de las condiciones de seguridad física que sufre el país es evidente.

En el ámbito competitivo, el canal tradicional mantiene ventajas estructurales, pero es insuficiente frente al entorno actual. El 42,73% identifica la proximidad y la confianza como su principal fortaleza, mientras que el 35% destaca el conocimiento del cliente y el 26,36% las ventas fraccionadas.

De hecho, según el análisis del estudio, la gestión de las ventas a crédito está siendo directamente afectada por el contexto económico. Aunque sigue siendo una práctica clave mantener la relación con el cliente, los comerciantes están adoptando una postura más restrictiva debido a las presiones de liquidez.

Finalmente, el retraso en la digitalización aprofunda la vulnerabilidad del sector. 85,45% de las casas no disponen de sistemas POS, aunque solo el 42,55% los considera innecesarios, lo que demuestra más barreras de acceso que de percepción. Además, el 49,55% no utiliza WhatsApp ni las redes sociales como canal de ventas, perdiendo oportunidades clave de ventas y fidelidad en un mercado cada vez más digital.

«Las cifras muestran un sector que resiste, pero bajo condiciones adversas. La combinación de la disminución de la rentabilidad, las presiones de costes, las restricciones de liquidez y el debilitamiento del consumo configura un escenario en el que la prioridad ya no es el crecimiento, sino la supervivencia. Las tiendas de barrio en Colombia operan hoy en un claro modo de supervivencia, lo que hace urgente implementar estrategias que reduzcan los costes, mejoren el acceso a la financiación y aceleren la adopción tecnológica», concluyó Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.

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