Los pequeños y medianos productores de algodón, reunidos en la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón) expresaron su preocupación y rechazo al proyecto de decreto publicado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que modificaría el Arancel de Aduanas para las importaciones de insumos y materias primas del sector confecciones y reduciría de 10% a 0% el arancel aplicable a diversas partidas de hilados que actualmente cuentan con producción nacional.
Según explicó el presidente de Conalgodón, Cesar Pardo Villalba, han sido en vano todos los esfuerzos gremiales y llamados a diferentes gobiernos para la reactivación del sector algodonero, por el contrario, esta decisión del Gobierno Nacional desincentiva la siembra del cultivo y va en contravía de cualquier política de apoyo y comercialización para este sector, comprometiendo el empleo e ingresos de agricultores de los departamentos de Córdoba, Cesar, Sucre, Magdalena, La Guajira, Antioquia, Huila, Tolima, Valle de Cauca, Meta, Casanare y Vichada. Además, poniendo a Colombia en una dependencia importadora de fibra de algodón, afectando considerablemente la cadena productiva y de valor a nivel nacional.
“El algodón enfrenta la más crítica situación de los últimos 20 años debido al anuncio de la expedición de este decreto, lo que implicaría la desaparición del mercado interno de la fibra de algodón, estimado en 20 mil toneladas. Calculamos que las pérdidas de la actividad agrícola serían de 10 centavos de dólar por libra de fibra de algodón, equivalentes al 13% de los ingresos de los agricultores que, aunado a las pérdidas por la revaluación del peso, acumulan una pérdida total de la cuarta parte de sus ingresos”, explicó el presidente del gremio.
Agregó, que algunas decisiones de siembra ya se han frenado por la incertidumbre que genera el cambio normativo en la inversión del sector. Además, esta medida golpea fuertemente la estrategia de promoción del cultivo que adelanta Conalgodón como una alternativa a los productores de los cultivos semestrales: arroz, maíz y soya, y como un sustituto o un complemento a sus decisiones de siembras, siendo parte del sistema de seguridad alimentaria, entendiendo que el algodón resulta muy beneficioso desde el punto de vista de sus propiedades biológicas como la limpieza y nutrición del suelo.
En particular, se pierde la oportunidad de desarrollo del cultivo en nuevas zonas para el algodón, como la altillanura en el Meta y Vichada y el piedemonte del Meta y Casanare, que se viene adelantando desde hace tres años.
Así las cosas, toda esta situación afecta el funcionamiento de la institucionalidad y representatividad de los agricultores algodoneros en el país, por ende, los Fondos Parafiscales tanto de Fomento Algodonero como de Estabilización de Precios, en la medida en que sin producción no hay recaudo, si quiera para reinvertir los propios recursos del sector, ya que no se cuenta con ningún apoyo. Adicionalmente, ante las circunstancias es preciso señalar que no hay ninguna motivación por parte de los agricultores para participar en los espacios de decisión del sector, los comités directivos de los fondos.
Impacto en el eslabón textil
El decreto también representa el cierre inminente de las tres hilanderías que existen en el país, la cuales cuentan con capacidad para el procesamiento de 40 mil toneladas de fibra de algodón, impactando negativamente el nivel de empleo en el país.
En la actualidad se utiliza el 50% de la capacidad instalada, 20 mil toneladas que se abastecen con 8 mil toneladas de producción nacional y 12 mil de importaciones. Cabe anotar, que aunado a esto se presenta un mayor uso de fibras sintéticas a nivel nacional, es decir materiales como poliéster, elastano (licra) y otros derivados del petróleo, que se supone van en contravía de las políticas de gobierno para el crecimiento de producciones limpias, amigables con el planeta.
Por su parte, la industria hilandera argumenta que el bajo uso de la capacidad instalada obedece a la competencia con las importaciones de hilos de precios muy bajos, incluso por debajo del costo de producción, provenientes de países de Asia, que se caracterizan por bajos costos laborales, de infraestructura y de energía, con los que las hilanderías de Colombia no pueden competir.
Esta situación se suma a la revaluación del peso frente al dólar; los subsidios a la fibra algodón en países como China e India y las economías de escala que les permite ofrecer precios extremadamente competitivos, por debajo de los costos de producción, con el fin de conquistar nuevos mercados.
Conalgodón continuará sus gestiones con la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) y las hilanderías ante el Gobierno Nacional para evitar la implementación de esta medida que destruye la producción agrícola y la industria nacional.
Posición de Minagricultura
Por su parte, el Ministerio de Agricultura emitió un comunicado en el que señala que la cadena del algodón es estratégica para el país porque integra producción primaria, desmotado, hilatura, textil y de confección, generando valor agregado y empleo en zonas rurales y urbanas; aporta a los ingresos de las familias en las regiones algodoneras del país; favorece el ordenamiento y la sostenibilidad del sistema productivo mediante rotaciones con maíz, soya y arroz; fortalece los encadenamientos productivos en los territorios, y garantiza disponibilidad de hilaza nacional que es determinante para cumplir reglas de origen en mercados con acuerdos comerciales.
Añade que reconoce la importancia del sector de confecciones y calzado, y exalta la necesidad de preservar la capacidad productiva local en los eslabones de algodón e hilatura por su rol en la generación de empleo, el encadenamiento regional y la absorción de la fibra producida en Colombia.
Sugiere medidas complementarias de control a la subvaloración, verificación de origen y mecanismos anti-elusión para garantizar condiciones de competencia leal y trazabilidad.
En este espíritu de cooperación, el Ministerio de Agricultura reitera su compromiso con una política pública que defienda y potencie la producción nacional, la competitividad del sector confecciones y calzado, y la sostenibilidad de la producción agroindustrial asociada al algodón y a los hilos producidos en el país.
