En el marco del Día Mundial de la Higiene de Manos que se conmemora este 5 de mayo, la Organización Mundial de la Salud destaca que una práctica tan básica como el lavado de manos no solo tiene impacto en salud pública, sino también en la productividad y los costos operativos de las empresas.
La evidencia muestra que las manos son uno de los principales canales de transmisión de patógenos en espacios compartidos. Del pasamanos de TransMilenio al datáfono de una tienda, el botón de un ascensor o el teclado de una oficina, las manos recorren a diario múltiples superficies de alto contacto que pueden convertirse en vehículos invisibles de transmisión de virus y bacterias.
En Colombia, el contexto aumenta la relevancia del tema. Datos de la ANDI muestran que el ausentismo por enfermedades comunes alcanza 9,4 días por trabajador al año, de los cuales 5,8 días corresponden a enfermedades prevenibles como infecciones respiratorias, con costos directos cercanos a 860.000 pesos anuales por empresa. A esto se suma el riesgo menos visible del presentismo, cuando colaboradores asisten enfermos al trabajo, reducen la productividad y elevan la probabilidad de contagio dentro de los equipos.
“El riesgo para las compañías no es solo que un colaborador falte; es que las enfermedades impacten la operación de manera silenciosa, afectando productividad, servicio y experiencia del cliente. La higiene de manos hoy es una herramienta de prevención, pero también de gestión del riesgo”, señala Carlos Soto, Product Manager para Tork.
Higiene como competitividad
La evidencia muestra que fortalecer protocolos de higiene puede tener impactos medibles. Ensayos piloto publicados por la Biblioteca Nacional de Institutos de Salud han mostrado reducciones de entre 20 % y 30 % en enfermedades respiratorias en oficinas con mejores prácticas de higiene, mientras la OCDE estima que los programas de prevención sanitaria pueden generar retornos de hasta 24,6 dólares por cada dólar invertido.
Este impacto es especialmente crítico en sectores como comercio, hospitalidad, alimentos y servicios, que concentran una parte importante del empleo en Colombia y donde la percepción de limpieza también influye en la confianza del cliente, permanencia y recompra.
En respuesta, muchas organizaciones están migrando hacia una visión más estructural de la higiene, incorporando estaciones en puntos críticos, sistemas de dispensación sin contacto en baños y áreas comunes, que contribuyen significativamente a reducir la transmisión de patógenos en superficies de alto tráfico.
En línea con este enfoque, Tork, antes Familia Institucional, desarrolla soluciones integrales orientadas a facilitar la higiene en espacios corporativos y públicos. A través de innovación, capacitación y diseño basado en estándares internacionales, la compañía contribuye a fortalecer las condiciones de salud y seguridad en el entorno laboral.
“No basta con promover hábitos; las organizaciones necesitan crear condiciones para que la higiene ocurra de forma consistente. Cuando se integran soluciones adecuadas, la prevención se convierte en una herramienta para mejorar eficiencia, proteger operaciones y fortalecer confianza”, concluye Soto.
En un entorno donde las empresas buscan mayor resiliencia frente a riesgos operativos, la higiene de manos deja de ser un tema exclusivamente sanitario para consolidarse como un factor estratégico de productividad, sostenibilidad y competitividad.
