La agencia calificadora de riesgos Moody’s Ratings disminuyó la calificación de crédito global de Ecopetrol de Ba1 a Ba2, y modificó la perspectiva de estable a negativa. Por otro lado, la agencia reafirmó la evaluación de riesgo crediticio base (BCA) o calificación individual en b1, resaltando la fortaleza intrínseca de la compañía.
De acuerdo con Moody’s, la rebaja de la calificación a Ba2 con perspectiva negativa, se explica principalmente por una visión menos favorable sobre el apoyo del Gobierno de Colombia, derivada de una mayor percepción de posibles interferencias gubernamentales y una menor claridad sobre la oportunidad y previsibilidad de los mecanismos de apoyo, en especial los relacionados con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). En este contexto, Moody’s también presentó consideraciones respecto al gobierno corporativo de Ecopetrol y su influencia en la calificación.
Por otro lado, la calificación individual (BCA) de b1 fue reafirmada considerando el sólido perfil de negocio de Ecopetrol, siendo la principal empresa integrada de petróleo y gas de Colombia, apoyado en la diversificación de sus operaciones, niveles de apalancamiento moderados, una posición de liquidez adecuada y su rol estratégico en el abastecimiento energético del país.
La acción de calificación también contempla la posibilidad de un mayor riesgo de refinanciamiento en caso de que Ecopetrol lleve a cabo una importante operación de fusiones y adquisiciones totalmente financiada con deuda, especialmente si dicho financiamiento depende de instrumentos de deuda puente o de corto plazo.
Los cambios en la estructura de la alta gerencia de Ecopetrol en los últimos 12 a 18 meses, incluida la rotación a nivel ejecutivo y directivo, subrayan la exposición de la empresa al riesgo de gobierno corporativo relacionado con el Estado. Si bien no esperamos que estos cambios se traduzcan en una disrupción a corto plazo de la estrategia, las operaciones o la política financiera, dada la continuidad de la gestión, el momento en que se producen refuerza la percepción de una mayor influencia política y constituye una consideración clave en la evaluación del riesgo de interferencia gubernamental dentro del perfil crediticio.
Adicionalmente, Moody’s incorpora un posible mayor riesgo de refinanciamiento asociado a una eventual operación relevante de fusión y adquisición financiada con deuda de corto plazo. Sin embargo, destacó que la compañía cuenta con buenas fuentes de liquidez que respaldan su perfil financiero.
