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SunTalks advierte los desafíos que pueden comprometer la rentabilidad de las minigranjas solares en Colombia

Por Economista Colombia • • 6 min de lectura
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Colombia ha avanzado en la incorporación de energía solar a su matriz, pero el crecimiento de la capacidad instalada plantea una nueva discusión para el sector: cómo garantizar que los proyectos no solo se construyan, sino que generen la energía prevista, se conecten oportunamente y mantengan su rentabilidad durante décadas.

La discusión tomó relevancia durante SunTalks, un encuentro organizado por la compañía antioqueña Zentrack, que reunió a desarrolladores, inversionistas, distribuidores y otros actores de la cadena fotovoltaica para analizar los principales retos y oportunidades de las minigranjas solares en el país. El espacio se realizó en el marco de ExpoSolar Colombia, que se llevó a cabo la semana pasada en Bogotá.

El contexto nacional refuerza la importancia de esta conversación. De acuerdo con XM, al 15 de octubre de 2026 los aportes hídricos se ubicaban en el 60,46 % de la media histórica, mientras que la demanda de energía registraba un crecimiento del 4,4 % frente al mismo periodo del año anterior. En este escenario, diversificar las fuentes de generación y fortalecer la capacidad del sistema para integrar energías renovables son asuntos relevantes para la seguridad energética del país.

La rentabilidad de una minigranja no se define solamente en el Excel

Uno de los principales resultados de la conversación en SunTalks fue la identificación de los factores que determinan el éxito financiero de una minigranja solar. En una dinámica de votación con los asistentes, el retorno de la inversión ocupó el primer lugar, seguido de variables como la energía efectivamente generada, el costo de construcción por megavatio pico, el tiempo de conexión a la red, la disponibilidad operativa y el respaldo técnico local.

Sin embargo, la discusión evidenció que estos factores están estrechamente relacionados. Un proyecto puede tener un modelo financiero atractivo sobre el papel, pero si genera menos energía de la prevista, enfrenta interrupciones frecuentes o acumula costos de operación y mantenimiento, sus indicadores de rentabilidad pueden cambiar significativamente.

De hecho, al preguntarles a los participantes qué les quitaba el sueño en sus proyectos, las respuestas se concentraron en cuatro problemas: generar menos energía de la proyectada, enfrentar sobrecostos durante la construcción, sufrir demoras en la conexión y tener fallas o paradas operativas. El acceso a financiación también apareció entre las preocupaciones.

Uno de los puntos que generó mayor discusión fue la confiabilidad de la red. Los participantes señalaron que la disponibilidad de una planta no depende exclusivamente de que sus equipos funcionen correctamente: también está condicionada por la capacidad de la infraestructura de distribución para recibir y transportar la energía generada.

En otras palabras, una minigranja puede estar técnicamente disponible, contar con equipos de calidad y tener contratos de comercialización, pero las desconexiones recurrentes del circuito pueden afectar directamente su producción y sus resultados financieros.

“Este mercado corresponde a proyectos a 30 años. No se trata de instalar equipos por un tiempo y después desaparecer, sino de construir alianzas y acompañamientos que aseguren el éxito en el largo plazo. Más que competir sacrificando márgenes, necesitamos trabajar juntos para que crezca todo el sector”, aseguró Óscar Guerrero, Líder de Negocios de Zentrack.

Almacenamiento y comunidades energéticas, entre las oportunidades que vienen

La conversación también permitió identificar hacia dónde ven los participantes las mayores oportunidades para el desarrollo de las minigranjas solares en Colombia. El almacenamiento de energía mediante baterías (BESS), las comunidades energéticas, la generación distribuida y la estabilidad de la red fueron algunos de los temas más mencionados.

En el caso del almacenamiento, los asistentes destacaron su potencial para gestionar mejor la energía generada, aportar flexibilidad a la operación y facilitar una mayor integración de fuentes renovables en redes que enfrentan restricciones de capacidad. Su desarrollo también abre una discusión sobre cómo aprovechar la energía en diferentes momentos del día y reducir las limitaciones que pueden presentarse durante la entrega a la red.

Por su parte, las comunidades energéticas fueron identificadas como una alternativa para ampliar el acceso a los beneficios de la generación renovable. Durante el encuentro se discutió cómo estos esquemas pueden vincular a usuarios que no cuentan con techos o espacios propios para instalar paneles solares, como edificios residenciales, hoteles y establecimientos comerciales, mediante modelos colectivos de generación y distribución de beneficios.

Los participantes también señalaron que su estructuración no debe limitarse a la tecnología fotovoltaica: requiere considerar distintas fuentes de generación y, especialmente, las condiciones técnicas, sociales y organizativas de las comunidades involucradas.

La tecnología y el acompañamiento también determinan los resultados

Otro de los mensajes del encuentro fue la importancia de evaluar los proyectos desde una perspectiva de largo plazo. La calidad de los equipos, el diseño de ingeniería, las condiciones particulares del territorio, las revisiones periódicas y la capacidad de respuesta técnica pueden incidir directamente en la disponibilidad y el rendimiento de las plantas.

En línea con esta discusión, Zentrack presentó, en alianza con Huawei Digital Power, una solución que integra su tecnología de seguimiento solar con el inversor string SUN2000-249KTL-H1. El equipo cuenta con una potencia nominal de 249 kW, eficiencia máxima igual o superior al 99 %, seis seguidores de punto de máxima potencia (MPPT) y monitoreo de corriente por string, características orientadas a optimizar la conversión de energía y facilitar la identificación de posibles anomalías durante la operación.

La integración busca coordinar el seguimiento de los paneles solares con la conversión de la energía para responder a las necesidades de diseño y desempeño de cada minigranja.

“Estos espacios son importantes porque permiten que quienes desarrollan, construyen, financian, distribuyen y operan los proyectos pongan sobre la mesa sus experiencias y necesidades. El sector necesita conversar más, encontrar puntos en común y construir soluciones entre todos. La transición energética no depende de un solo actor, sino de la capacidad de trabajar articuladamente”, señaló Angie Ortega, CEO y Co-founder de Zentrack.

La conclusión que dejó SunTalks es que la siguiente etapa del desarrollo solar en Colombia exige ir más allá de la instalación de nueva capacidad. La rentabilidad, la confiabilidad de la red, el almacenamiento, la ingeniería y el acompañamiento técnico serán determinantes para que las minigranjas puedan cumplir sus proyecciones y consolidarse como activos energéticos sostenibles en el tiempo.

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