Pagó la última cuota de una deuda atrasada, recibió su paz y salvo y creyó que podría reconstruir su vida crediticia. Sin embargo, cuando solicitó un préstamo para estudiar, comprar vivienda o sacar adelante un negocio, recibió una respuesta inesperada: solicitud negada. Aunque ya no debe ese dinero, un reporte negativo sigue apareciendo en Datacrédito, como un castigo que se prolonga incluso después de haber cumplido con su obligación. ¿Puede un banco cerrarle las puertas únicamente por ese antecedente?
La Ley 2157 de 2021 dice que no. Los bancos no pueden rechazar una solicitud basándose exclusivamente en reportes negativos. También puede exigir por escrito las razones objetivas de la negativa. Pero tener paz y salvo tampoco garantiza la aprobación. Los ingresos, otras deudas y la capacidad de pago también cuentan.
“Alguien pudo atravesar una dificultad económica y, tiempo después, recuperar su estabilidad. Para evaluar un nuevo préstamo, importa conocer lo ocurrido, pero también mirar cuánto gana hoy y qué posibilidades reales tiene de pagar”, explica Lisset Gutiérrez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura.
Las cifras muestran que acceder a financiación sigue siendo difícil para muchos. Según el Reporte de Inclusión Financiera 2025, divulgado en agosto de 2026 por la Superintendencia Financiera y Banca de las Oportunidades, el 96,5 % de los adultos tenía algún producto de depósito, pero solo el 36,1 % contaba con crédito en entidades financieras formales. Tener una cuenta, por tanto, no equivale necesariamente a conseguir financiación.
¿Cuánto tiempo dura un reporte negativo en las centrales de riesgo después de pagar la deuda?
La misma ley permite mantener el antecedente negativo durante el doble del tiempo que duró la mora, con un máximo de cuatro años después del pago. Si una persona se atrasó seis meses, el registro puede permanecer doce meses adicionales. Si la demora fue de dos años, podría mantenerse cuatro.
Aunque el atraso siga visible durante ese plazo, la obligación debe aparecer como pagada. No es correcto que continúe figurando una deuda vencida si ya fue cancelada. Y si la información contiene errores o cumplió su tiempo legal, puede solicitarse su corrección o eliminación.
“Antes de pedir otro crédito vale la pena revisar el historial, comprobar que el pago esté actualizado y calcular cuánto queda disponible cada mes, después de cubrir los gastos del hogar”, aconseja Gutiérrez.
Qué exigir al banco y cómo reclamar
El primer paso es consultar gratis el historial en Datacrédito, mediante www.midatacredito.com, o en TransUnion. Allí seleccione el acceso gratuito, registre sus datos y revise fechas, saldos y quién hizo el reporte. Si encuentra un dato equivocado, reclame ante la central o ante la empresa que lo registró, con su cédula, paz y salvo y comprobantes de pago. La respuesta debe llegar, por regla general, en quince días hábiles; el plazo puede ampliarse ocho días más con justificación.
Si el registro está correcto, pero un banco le niega financiación, pídale por escrito los motivos. Puede usar este mensaje: “Solicito las razones objetivas por las cuales fue rechazada mi solicitud y los factores que se tuvieron en cuenta”. Guarde una copia y el número de radicado. No necesita contratar abogado.
Si considera que únicamente pesó su antigua mora, acuda al Defensor del Consumidor Financiero o presente una queja ante la Superintendencia Financiera. Ninguna reclamación obliga a aprobar el préstamo; sí permite cuestionar una decisión que desconozca las reglas.
Buscar dinero por otras vías tampoco está libre de riesgos. ANIF advirtió en septiembre de 2026 que el gota a gota representa el 17,7 % de la deuda de los hogares con ingresos inferiores a un salario mínimo, y estimó tasas de hasta 382 % anual para personas.
“Una inclusión financiera real implica abrir oportunidades sin dejar de evaluar responsablemente el riesgo. Haber tenido una mora no debería impedir que se considere la capacidad de pago actual”, concluye Gutiérrez.
