(Rodrigo Lama, Chief Business Officer de la fintech latinoamericana Global66).- La semana pasada estuvo marcada por una volatilidad significativa y movimientos abruptos en los mercados financieros globales, en un contexto donde el conflicto geopolítico en Medio Oriente continuó siendo el factor dominante, aunque con un giro relevante a mitad de semana. El hecho más destacado fue el anuncio de un alto al fuego de dos semanas entre Estados Unidos y las partes involucradas en el conflicto, que generó un rally de alivio generalizado en los activos de riesgo y provocó una caída significativa en los precios del petróleo. Sin embargo, la tregua se mostró frágil desde el inicio, con reportes de violaciones al acuerdo y disrupciones persistentes en el Estrecho de Ormuz que limitaron el optimismo de los inversionistas.
En este contexto, la semana cerró con la publicación del IPC de marzo en Estados Unidos, el primer dato de inflación que captura el impacto del shock energético derivado del conflicto. Los precios al consumidor subieron un +0,9% mensual, el mayor avance desde junio de 2022, llevando la tasa anual al 3,3%, el nivel más alto desde mayo de 2024. El salto fue impulsado principalmente por los costos energéticos, con la gasolina subiendo un 18,9% interanual y el fuel oil un 44,2%. A pesar de estos brotes inflacionarios, las cifras estuvieron levemente por debajo de las estimaciones del mercado, con la inflación subyacente (core CPI) ubicándose en 2,6% frente al 2,7% esperado por el consenso, lo que fue interpretado por los inversionistas como una señal de que el traspaso del shock energético a los precios subyacentes está siendo más contenido de lo anticipado, otorgando un leve alivio a las expectativas de política monetaria en el corto plazo.
El impacto sobre los commodities fue notablemente positivo durante la semana, en contraste con las semanas previas. El oro subió cerca de un 2% y alcanzó niveles de USD 4.749, encadenando su tercera semana consecutiva de ganancias, apoyado por un dólar más débil y las expectativas de recortes de tasas derivadas de la tregua. El cobre se recuperó y operó en torno a USD 5,75, también registrando su tercera semana al alza consecutiva, impulsado por el optimismo respecto a una posible reapertura del Estrecho de Ormuz y su impacto positivo sobre la actividad industrial global. Por su parte, el petróleo WTI sufrió su mayor caída semanal en 9 meses, retrocediendo cerca de un 12% hasta la zona de USD 96-97 por barril desde niveles superiores a USD 109, en un movimiento impulsado por las expectativas de desescalada, aunque permaneció elevado respecto a niveles pre-conflicto.
El dólar se debilitó durante la semana, con el DXY cayendo más de un 1% y cerrando en torno a 98,8, a medida que el mercado deshizo posiciones de refugio acumuladas durante las semanas previas. Los rendimientos del bono del Tesoro a 10 años retrocedieron hacia 4,31%, cerca de mínimos de tres semanas, reflejando la caída en los precios del petróleo y su impacto sobre las expectativas inflacionarias. El VIX se contrajo significativamente desde los niveles de estrés de las semanas previas, cerrando en torno a 19,5, aunque permaneció elevado respecto a los niveles pre-conflicto.
En Colombia, el USD/COP se mantuvo relativamente estable en torno a $3.655-3.700, en un contexto donde la caída del petróleo limitó el beneficio que el peso colombiano obtiene de precios altos de crudo, pero fue compensado parcialmente por el retorno del apetito por riesgo hacia mercados emergentes.
Perspectivas a Corto Plazo
De cara a esta semana, los mercados abren con un tono marcadamente negativo tras el fracaso de las negociaciones diplomáticas en Islamabad durante el fin de semana, donde el vicepresidente Vance abandonó las conversaciones sin alcanzar un acuerdo. En respuesta, el presidente Trump anunció que la Armada estadounidense impondrá un bloqueo naval a todos los buques que intenten entrar o salir del Estrecho de Ormuz hacia puertos de la República Islámica, efectivo a partir de las 10:00 a.m. hora del Este del día de hoy. La reacción de los mercados ha sido inmediata: el petróleo WTI se disparó más de un 8% hacia la zona de USD 104-105 por barril, el Brent saltó por encima de USD 102, los futuros de las bolsas estadounidenses abrieron a la baja con el S&P 500 cayendo cerca de un 1% y el dólar recuperó terreno como activo de refugio, con el DXY volviendo por encima de 99. En Asia, los principales índices cerraron con pérdidas moderadas, mientras que Europa opera en terreno negativo. Este giro reposiciona al conflicto en Medio Oriente como el principal driver de los mercados de forma contundente, revirtiendo el optimismo que había generado la tregua durante la semana anterior.
A pesar de este deterioro en el corto plazo, mantenemos nuestra visión de un dólar estructuralmente más débil en el mediano plazo, aunque reconocemos que la resolución del conflicto en Medio Oriente sigue siendo el factor determinante para la dirección de los mercados en el corto plazo. La liquidez global sigue siendo el factor central que explica el comportamiento tendencial del dólar, pero el shock energético ha generado un desvío transitorio que se moderará significativamente si las negociaciones diplomáticas logran avanzar hacia una solución duradera. La cadena macro sigue operando: tasas más altas en EE.UU. fortalecen al dólar, presionan a los commodities a la baja y generan depreciación en monedas emergentes, pero la semana pasada vimos la dinámica inversa cuando las expectativas de desescalada relajaron las condiciones financieras.
La variable clave para las próximas semanas será el resultado de las negociaciones diplomáticas y la capacidad de las partes de sostener un alto al fuego. Si las conversaciones avanzan hacia una resolución permanente, el premio geopolítico del dólar se disipará rápidamente, los precios del crudo podrían corregir hacia niveles de USD 80-85 por barril y se reactivarán las expectativas de recortes de tasas de la Fed hacia el segundo semestre. Sin embargo, el fracaso de las negociaciones del fin de semana y el anuncio de un bloqueo al Estrecho de Ormuz abren un escenario de riesgo renovado que podría revertir las ganancias de la semana.
Para las monedas latinoamericanas, la situación se ha vuelto particularmente binaria. El peso colombiano enfrenta una dinámica compleja: la caída del petróleo reduce el soporte que recibe por balanza comercial, pero la mejora del apetito por riesgo compensa parcialmente este efecto. En ambos casos, la resolución del conflicto en Medio Oriente será determinante para definir la dirección de estas monedas en las próximas semanas.
Barómetro de tasas de interés
El Barómetro de Tasas de la Fed muestra un ajuste marginal en las expectativas del mercado tras la tregua y el dato de IPC de marzo. El CME FedWatch asigna actualmente una probabilidad cercana al 86% de mantención de tasas en el rango 3,50% – 3,75% para la reunión del 29 de abril, con un 13% de probabilidad de un recorte. Más relevante aún, las expectativas para junio han mejorado significativamente respecto a hace dos semanas, con el mercado asignando ahora una probabilidad cercana al 40% para un primer recorte en junio, impulsado por las esperanzas de desescalada y su impacto potencial sobre la inflación.
Sin embargo, las minutas de la reunión de marzo del FOMC, publicadas durante la semana, revelaron que los miembros del comité están preocupados por el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre las presiones inflacionarias y reconocieron que la situación podría requerir incluso alzas de tasas adicionales, aunque mantuvieron su proyección base de un único recorte de tasas para 2026. Este tono cauteloso refuerza la percepción de una Fed altamente dependiente de los datos y sin prisa por flexibilizar la política monetaria mientras persista la incertidumbre geopolítica y sus efectos sobre los precios.
Calendario Económico – Semana Pasada (7 – 11 de abril)
Estados Unidos: la semana estuvo dominada por la publicación del IPC de marzo, que confirmó el impacto del shock energético sobre la inflación con un avance mensual del 0,9%, el mayor desde mediados de 2022. La tasa anual saltó hasta 3,3%, en línea con las expectativas, mientras que la inflación subyacente subió de manera más moderada y resultó menor a lo esperado. Las minutas del FOMC revelaron preocupación por las presiones inflacionarias derivadas del conflicto. Las peticiones de subsidio por desempleo resultaron mayores a lo esperado, mientras que el sentimiento del consumidor de Michigan se desplomó a mínimos históricos, con expectativas de inflación disparándose al alza.
Colombia: la inflación de marzo sorprendió al alza con un IPC de 5,56% anual, por encima del 5,4% esperado por el consenso y el nivel más alto desde septiembre de 2024. El repunte estuvo impulsado por alimentos, alojamiento y servicios, además de los efectos de indexación derivados del fuerte aumento del salario mínimo de 2026.
Esta Semana (13 – 18 de abril)
Estados Unidos: la agenda macro de esta semana es particularmente relevante. El dato más importante será el IPP de marzo, que se publica mañana martes y permitirá evaluar la magnitud del traspaso del shock energético a los precios mayoristas, especialmente los componentes que alimentan el deflactor PCE, la métrica preferida de la Fed. El miércoles se publicará el Libro Beige de la Fed, que ofrecerá una radiografía de las condiciones económicas regionales. El jueves concentra la mayor carga de datos con las ventas minoristas de marzo, indicador clave para medir el pulso del consumo en un entorno de precios energéticos elevados, junto con la producción industrial, el índice manufacturero de la Fed de Filadelfia y las nuevas peticiones de subsidio por desempleo. La atención estará también puesta en los discursos de varios miembros de la Fed durante la semana.
Colombia: no se esperan publicaciones de datos macroeconómicos relevantes esta semana.
Perspectiva y escenarios para esta semana:
“En síntesis, el dólar enfrenta una semana donde el resultado de las negociaciones diplomáticas del fin de semana en Islamabad será el principal catalizador de los mercados, por encima de cualquier dato macroeconómico. El fracaso de las conversaciones y el anuncio de un bloqueo al Estrecho de Ormuz han revertido el optimismo de la semana anterior, generando un escenario de riesgo renovado. La dinámica es clara: mientras persista la incertidumbre geopolítica y los precios del petróleo se mantengan elevados, las expectativas de inflación seguirán al alza, la Fed mantendrá su postura cautelosa y el dólar conservará su prima de refugio. Sin embargo, cualquier avance diplomático concreto podría revertir rápidamente esta dinámica, generando un alivio significativo para las monedas emergentes latinoamericanas.
Escenario favorable para monedas emergentes
Si se retoman las negociaciones y se logra una desescalada efectiva con la reapertura del Estrecho de Ormuz, los precios del petróleo podrían corregir hacia la zona de USD 80-85 por barril en WTI. Este escenario aliviaría las presiones inflacionarias, reactivaría las expectativas de recortes de tasas de la Fed hacia el segundo semestre y debilitaría al dólar a nivel global. Los commodities, particularmente el oro y el cobre, consolidarían su recuperación reciente. Bajo este escenario, el peso colombiano se apreciaría hacia niveles de $3.550-3.600, apoyado por el retorno del apetito por riesgo y los flujos hacia activos emergentes.
Escenario desfavorable para monedas emergentes
Si el bloqueo al Estrecho de Ormuz se materializa plenamente y las negociaciones colapsan, el petróleo podría escalar hacia USD 115-125 por barril, profundizando los temores de estanflación y eliminando por completo las expectativas de recortes de tasas para 2026. El dólar se fortalecería significativamente como activo de refugio, el VIX podría superar los 35 puntos y los commodities volverían a estar bajo presión de liquidación. En ese caso, el peso colombiano enfrentaría presiones hacia $3.800-3.850, en un escenario donde la salida de capitales desde mercados emergentes superaría cualquier beneficio derivado de los elevados precios del crudo”, indica el experto de la fintech Global66.
