(Investigaciones económicas Banco de Bogotá).- Las métricas de riesgo país han mostrado un deterioro en lo corrido del año en medio de la retadora situación de las finanzas públicas, anticipando una posible rebaja en la calificación crediticia de Colombia.
Como ha señalado Investigaciones Económicas (IE) en ocasiones anteriores, los ingresos tributarios han sorprendido a la baja y, pese a que no se ejecuta a ritmos comparables con la historia reciente, la alta adjudicación del Presupuesto General de la Nación ha llevado a que el gasto público crezca a tasas de doble dígito generando un estrés en la caja del Gobierno.
Teniendo en cuenta que el Plan Financiero de 2024 dejó sin margen de error para el cumplimiento de la Regla Fiscal, la sorpresa bajista en ingresos hace entrever que, en ausencia de un recorte de gasto, Colombia no cumpliría con la Regla Fiscal (RF) este año, poniendo en riesgo su calificación crediticia. Cálculos de IE denotan que los operadores de mercado ya descuentan que la calificación de riesgo país pasaría de BB+ a BB más temprano que tarde.
La última vez que Colombia experimentó un cambio en su calificación crediticia fue en 2021 cuando Fitch y Standard and Poor’s (S&P) redujeron la calificación de BBB-, todavía con grado de inversión, a BB+, cayendo en la categoría de grado especulativo. Lo anterior fue consecuencia del deterioro de las finanzas públicas por el alto gasto de la pandemia y el aumento de la deuda pública, en medio de las dificultades que tuvo el Gobierno en incrementar sus ingresos de forma estructural. En la actualidad, solo Moody’s considera que Colombia es un país de grado de inversión con una calificación de Baa2 (BBB-) y perspectiva estable. En contravía, la calificación de Fitch es BB+ con perspectiva estable y la de S&P es BB+ con perspectiva negativa.
En 2024, el escenario de deterioro de las finanzas públicas y la incertidumbre en torno a la sostenibilidad de mediano plazo regresó y las calificadoras se han pronunciado. La más contundente fue S&P que bajó su perspectiva de estable a negativa como consecuencia de los retadores registros de inversión, confianza privada y actividad económica. Entre tanto, Fitch enfatizó sus temores de incumplimiento de la RF y que el débil momento de las finanzas públicas sea sostenido en el tiempo. Por un lado, la poca flexibilidad para ajustar el gasto público y los menores ingresos asientan la idea de incumplir la RF. Le preocupa además que el recorte en gasto podría darse en el rubro de inversión, acentuando el bajo crecimiento económico. Por último, indica que de aprobarse la reforma pensional, el desbalance fiscal alcanzaría a mediano plazo un nivel no acorde con la actual calificación del país. Finalmente, con Moody’s se presentaron dos hechos relevantes. El primero, fue la afirmación de analizar la posible flexibilización de la RF, ya que, si esto deteriora las métricas de deuda, se verían en la obligación de evaluar el perfil crediticio del país. El segundo, fue la rebaja en la calificación de Ecopetrol, ya que, igual que con el soberano, Moody’s era la única calificadora (de las tres grandes) en mantener a la compañía como grado de inversión. Esta decisión podría ser premonitoria para el soberano Colombia.
Lo anterior es un reflejo de lo que los mercados vienen descontando a través de la prima de riesgo país medida por el Credit Default Swap (CDS), que no es más que el costo de cobertura que asume un inversionista para protegerse ante la eventualidad de impago. El nivel del CDS a 5 años de Colombia (194pb) no solo se ha desacoplado de los niveles de sus pares BB+, sino también de los BB, e incluso recientemente superó los BB- (la comparación es limitada por los pocos países comparables), denotando una mayor percepción de riesgo frente a la calificación y anticipando que la misma podría revisarse a la baja.
Cálculos de IE indican que, al evaluar la relación de la calificación crediticia y los CDS en mayo, es decir, condicionado al apetito por riesgo global vigente (usando 57 países de AAA a B), Colombia debería tener una calificación de BB. De hecho, los países con calificación crediticia de BB tienen un CDS entre 180pb y 230pb, por lo que, si bien el CDS de Colombia se encuentran en un nivel alto, aún existe margen adicional de deterioro en la medida que las finanzas públicas prolonguen su declive.
El catalizador más importante será la publicación del Marco Fiscal de Mediano Plazo a mitad de junio, donde el Gobierno podría aclarar si la sorpresa bajista en ingresos sería compensada con un recorte de gasto o no, caso en el cual podría aumentar el endeudamiento del país. Este segundo escenario, llevaría a una probable bajada de la calificación en el último trimestre del año (época en la que usualmente se pronuncian las calificadoras) y a un repunte inmediato del CDS más allá de 230pb, además de reflejarse en una mayor tasa de cambio y un mayor costo de financiamiento para el Gobierno y el país en general. Por lo pronto, la reacción de mercados ya es evidente, con el CDS de Colombia deteriorándose más que sus comparables.
