El sector arrocero enfrenta retos estructurales ante una oferta sin precedentes

Por Economista Colombia 6 min de lectura
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El sector arrocero colombiano enfrenta actualmente una situación de sobreoferta, resultado de tres años consecutivos de incrementos en el área sembrada. En 2024, las siembras alcanzaron un récord histórico de 631,000 hectáreas, resultando en la mayor cosecha registrada en el país y una acumulación de inventarios que, para diciembre de 2024, superaron en un 30% a los del 2023.

El motor de este crecimiento ha sido el departamento de Casanare, cuya área sembrada ha aumentado en un 27% en los últimos dos años. Este incremento ha sido suficiente para abastecer buena parte del consumo del primer semestre del año, que tradicionalmente dependía de la producción del Tolima y el Huila.

Desde 2021, el Consejo Nacional del Arroz, conformado por todos los actores de la cadena productiva, ha recomendado infructuosamente a los agricultores autorregular las siembras para evitar la sobreoferta actual. La imposibilidad de exportar el arroz colombiano debido a su falta de competitividad agrava la situación, al no poder aliviar la presión de la mayor oferta en el mercado nacional.

Es importante destacar que el arroz comprado a los agricultores representa el 86% del costo de producción del arroz blanco. Por lo tanto, cualquier aumento en su precio impacta directamente en el consumidor y en la inflación. En 2024 y lo que va del 2025, el arroz blanco ha contribuido a la reducción de la inflación en el país.

Este fenómeno no es exclusivo de Colombia, a nivel global el índice de precios del arroz de la FAO experimentó una caída del 28% entre febrero de 2024 y febrero de 2025, evidenciando una disminución generalizada de los precios internacionales.

En paralelo, el sector se enfrenta a un desafío clave: la desgravación arancelaria con Estados Unidos, que terminará en 2030 en el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC).  De no implementarse los ajustes estructurales al sector, esta medida expondrá a la cadena a importaciones más competitivas. Aunque en 2024 las importaciones representaron solo el 7% de la oferta de arroz en el país, con el avance del TLC, Colombia se podría ver más expuesta a las importaciones estadounidenses.

Los estudios recientes sobre el sector han advertido sobre la urgencia de implementar reformas estructurales para hacer frente a este nuevo panorama. Para ello, es crucial establecer una agenda de competitividad, aprovechando los recursos provenientes de las subastas de importación del TLC. Hasta la fecha, estas subastas han generado ingresos por USD192.8 millones de dólares, distribuidos en partes iguales entre el sector arrocero estadounidense y Fedearroz.

En este contexto, la Cámara Induarroz de la ANDI, como miembro del Consejo Nacional del Arroz, reafirma su compromiso con el desarrollo del sector, por lo que ha impulsado una agenda sectorial de competitividad para abordar estos desafíos. La cámara apoya de manera decidida las estrategias del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, centradas en la semilla certificada, la inocuidad, la financiación, el ordenamiento de las siembras y la infraestructura, con el fin de buscar soluciones estructurales que fortalezcan la cadena productiva del arroz en Colombia.

Fin al paro arrocero

Luego de nueve días de diálogo con delegados de los productores arroceros del Tolima y Huila para llegar a soluciones para la cadena, este martes se logró un consenso generalizado sobre las propuestas del Gobierno para solventar la situación coyuntural y sentar las bases para el manejo estructural del sector.
Financiamiento con beneficios para pequeños y medianos productores comercialización, salvaguardias, manejo fitosanitario, un fondo de estabilización de precios, una política de libertad vigilada y la revisión de los costos de producción, algunos de los acuerdos que se suscribieron tras el cierre de la negociación.
En lo referente a comercialización, se dispusieron recursos por $21.930 millones para atender a pequeños y medianos productores arroceros. De esta bolsa, el 40% ($8.747 millones) llegarán a pequeños productores para apoyarlos en la venta de aproximadamente 72.896 toneladas del grano.
Los restantes $12.082 millones van para medianos productores para sacar al mercado unas 154.954 toneladas del grano.
En ese orden de ideas, el apoyo a los pequeños será de $15.000 por carga y para medianos de $9.750.
La estrategia de comercialización incluye la apertura de mercados en el exterior con apoyo de Ministerio del Comercio, ProColombia y la Agencia de Desarrollo Rural. Se espera que buena parte de los inventarios actuales lleguen a mercados venezolanos.
Adicional a ello, está el fortalecimiento de las compras públicas locales para que los productores arroceros oferten sus cargas a entidades del sector nacional que requieran el cereal para la atención en sus distintos programas sociales.
Este componente ofrece, además, el apoyo de maquila para 3.000 toneladas cosechadas por pequeños y medianos productores que hayan cumplido todo el proceso de la caracterización que promovió y socializó MinAgricultura en los diálogos arroceros por la Reforma Agraria en el centro del país.
Los recursos anunciados este martes se suman al paquete de los $50.000 millones propuestos para apoyar a los pequeños y medianos productores del cereal.
Cabe recordar que la semana anterior, se puso sobre la mesa una diversidad de apoyos financieros como la Línea Especial de Crédito de reactivación agropecuaria, que otorga subsidio a la tasa de interés de 4% para pequeños productores, y de 5% para medianos. Para esta iniciativa hay una disponibilidad de hasta $4.000 millones que apalancarán créditos por $56 mil millones.
Con una bolsa de hasta $4.000 millones, se crea el Incentivo a la Capitalización de Gestión de Riesgos Agropecuarios, que entrega hasta el 40% del proyecto a pequeños y medianos productores.
Un tercer instrumento propuesto es el Incentivo Integral a la gestión de Riesgos Agropecuarios – IIGRA, que con una tasa de interés fija y beneficiosa ofrece cuatro componentes para el desarrollo de proyectos agropecuarios. Cuenta con una bolsa de hasta $5.000 millones dirigidos a organizaciones y esquemas asociativos.
La oferta también incluye recursos hasta por $10 mil millones para una Línea Especial de Crédito –LEC– para proyectos de desarrollo productivo. Esta LEC tiene una tasa preferencial de 4% anual.
También hay $5.000 millones disponibles para un Incentivo a la Capitalización Rural para arroceros pequeños y medianos, a quienes se les apoyará con el 40% del valor del crédito.
En la jornada se explicó que hay hasta $7.000 millones del Fondo de Acceso a Insumos Agropecuarios (FAIA) para que sea aprovechado por pequeños y medianos productores arroceros, con el fin de que reduzcan los costos que le acarrean los insumos agropecuarios para sus ciclos productivos. También sobre la mesa se detalló la destinación de $10 mil millones del Fondo de Solidaridad Agropecuaria que tendrán como beneficiarios a los arroceros.

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