Los productores de palma de aceite de Colombia, de todos los tamaños, siguen convencidos de los beneficios de la certificación en sostenibilidad y así lo demuestran con el crecimiento que han venido teniendo.
De acuerdo con Ximena Mahecha, directora ejecutiva Corporación APSColombia, a mayo de 2026 se contaba con 435 productores certificados de todas las escalas, pero principalmente de pequeña y mediana escala que son el 90% de los productores certificados a nivel nacional, el 33% son mujeres palmicultoras, sigue habiendo una participación importante de las mujeres.
Además, ya se tienen 27 plantas extractoras también certificadas, lo cual es muy importante porque las extractoras están consolidando su cadena de abastecimiento, su cadena de suministro, y eso es lo que va a permitir conectar más fácilmente con los mercados.
“Ya superamos las 100.000 hectáreas certificadas, de manera que estamos en un momento en el cual ya estamos empezando a dar los pasos de conectar con los otros eslabones de la cadena de valor”, afirmó la directiva.
Entonces APS Colombia es una iniciativa muy de inclusión y de igualdad de oportunidades para quienes están trabajando en el sector.
Añadió que se han estado haciendo algunas actividades de cara a darse a conocer más con compradores, tanto en Colombia como en la región Latinoamérica. “Vamos a continuar haciendo actividades porque el año pasado empezamos a trabajar en el mercado de Europa para que empiecen a entender cómo APS Colombia es un esquema que ayuda a la debida diligencia para el aceite que se exporta a Europa”.
Sostuvo que en eso se ha avanzado muy bien y una vez entre en vigencia la normativa de la EUDR va a haber una oportunidad importante para el aceite de palma colombiano con esta certificación. “Seguimos con el compromiso de muchos productores que vienen en proceso. Como hemos visto estas cifras cambian todos los días porque son procesos permanentes que estamos haciendo con los núcleos palmeros y con los propios palmicultores. Vamos a ver cómo nos va en este segundo semestre, pero seguimos con la tendencia creciente y con vinculación permanente de los productores”.
Los palmicultores están cada vez más conscientes de su compromiso con una producción sostenible, buscan siempre que sus plantaciones sean muy productivas. Hay que generar riqueza económica pero también riqueza social y armonía con el ambiente y ellos están siendo cada vez más conscientes de eso. “Yo creo que en el agro los productores son los primeros que entienden por ejemplo los impactos del cambio climático. Entienden que si no cuidamos lo que tenemos ellos van a ser los que más directamente sufran a futuro las consecuencias de esos climas tan duros”, afirmó.
Ahora, por ejemplo, se anuncia la probabilidad alta de un fenómeno de El Niño miuy fuerte, entonces los palmicultores como muchos otros agricultores son muy sensibles y muy conscientes de que no puede haber agricultura de largo plazo sin sostenibilidad.
Normativa cuestionable
Para que los productores se puedan certificar, existen algunas ayudas. Por ejemplo, el Fondo de Fomento Palmero tiene un proyecto de palmicultura sostenible e inclusiva que empezó hace tres años y tiene unos apoyos económicos en la asistencia técnica que es fundamental para la implementación de las prácticas. Y luego tiene un apoyo económico para los procesos de pre auditoría y de auditoría hasta que el productor se certifica.
Para los productores de mediana escala hay otro tipo de proyectos ya más desde la cooperación internacional que también están llegando a apoyar como por ejemplo proyectos con Solidaridad, con IDH también tenemos otros proyectos para facilitar el acceso a mercados y la inclusión de productores. Y también ya empezamos a tener proyectos financiados por los propios compradores que aportan recursos para facilitar la certificación de los productores que después van a vender el aceite.
Sin embargo, en el caso de los pequeños productores hay una reciente norma del Ministerio de Agricultura que los está perjudicando, en la medida que se afectó el esquema de planes de asistencia técnica que fue el impacto principal, esos planes están atados a los procesos de evolución del productor y su preparación para la certificación.
“Sí nos ha pasado este primer semestre que hay núcleos que han tenido que bajar velocidad, algunos incluso han suspendido parcialmente con grupos la asistencia técnica por esas implicaciones y pues por eso mismo digamos que ahorita estamos avanzando porque había en proceso muchos del año pasado, pero es probable que en el segundo semestre veamos un poco ese efecto de esa desaceleración porque esos son procesos continuos y si uno suspende por varios meses el seguimiento, le toca después retomarlo, entonces vamos a ver qué sucede, pero sí ya nos empezó a afectar en la medida que se desacelera la asistencia técnica y eso demora todo lo demás”.
No pasa lo mismo con la suspensión de ayudas del gobierno de Estados Unidos porque la cooperación de dicho país muy poco ha estado asociada a palma de aceite, en Colombia dicha cooperación primordialmente viene de la Unión Europea y del Reino Unido. “Todavía tenemos bastante cooperación de Europa y están muy comprometidos que en la medida que haya recursos, Colombia es uno de los países que por lo general queda en la priorización porque en palma es muy organizado, tiene sus instituciones, tiene sus iniciativas y programas, entonces eso ayuda a que cuando hay disponibilidad de recursos se puedan asignar más fácilmente a ese tipo de sectores”.
Aunque señaló que prefiere no comprometerse con cifras de cuántos palmicultores se van a llegar a certificar este año, consideró que es posible llegar por lo menos a los 500 productores certificados este año, aunque les ha tocado ajustar un poco las expectativas por el tema de estas disposiciones, por la asistencia técnica y porque la inestabilidad de políticas públicas de qué va a suceder con los temas de gobierno y demás, también inciden en que los productores están un poquito a la espera de que se vuelva de pronto a retomar mucho de lo que se venía trabajando, entonces todas esas cosas afectan.
