El Índice de Precios Agropecuarios de la Bolsa Mercantil de Colombia (IPAP-BMC) registró en junio una variación anual de 11,1% y consolidó 10 meses consecutivos con tendencia creciente. El comportamiento de este indicador en lo corrido del año sugiere que esta tendencia podría reflejarse con mayor intensidad en la inflación de alimentos (IPC), que podría ubicarse cerca de 7,3% durante el tercer trimestre.
La tendencia observada durante el primer semestre se mantuvo en junio por factores asociados a la oferta agropecuaria. La menor disponibilidad de productos en varios mercados mayoristas, asociada a la finalización de cosechas, menores recolecciones y diferencias regionales en el abastecimiento, impulsaron un aumento del 2,5% en el IPAP-BMC frente a mayo, acumulando un incremento de 9,2% en los primeros seis meses de 2026.
De las 33 subclases que componen el IPAP-BMC, el 60,6% registró aumentos entre mayo y junio, lo que confirma que las presiones sobre los precios agropecuarios continuaron siendo generalizadas. Las mayores contribuciones al incremento del índice provinieron de las papas, los tomates, los cítricos, las hortalizas de raíz, bulbosas y tuberosas, y la leche cruda de vaca. En contraste, las principales reducciones se registraron en hortalizas de fruto, legumbres verdes, trigo, frutas de pepita y plátano.
«La actualización de nuestras proyecciones muestra que las presiones sobre los precios agropecuarios están siendo más persistentes de lo previsto. Hace un mes estimábamos que la inflación de alimentos cerraría el año alrededor de 6%; con la información de junio, el análisis del IPAP-BMC indica que podría alcanzar cerca de 7,3% en el tercer trimestre y mantenerse alrededor del 7% al cierre de 2026. Cuando este tipo de incrementos se prolonga durante varios meses, una mayor proporción termina trasladándose al consumidor final», explicó Juan Camilo Suárez, vicepresidente financiero de la Bolsa Mercantil.
Aunque en junio se confirmó la transición hacia condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, el análisis de la Bolsa Mercantil concluye que este fenómeno aún no explica de manera significativa el aumento de los precios agropecuarios registrado durante el mes. No obstante, podría comenzar a reflejarse hacia finales del año. Las alzas respondieron principalmente a factores de oferta, como la finalización de cosechas, el abastecimiento regional y los ajustes logísticos, entre ellos el incremento del ACPM aplicado desde mayo, por su efecto sobre los costos de transporte y distribución de alimentos.
El comportamiento de los precios agropecuarios durante los próximos meses dependerá, en buena medida, de la evolución de las cosechas, las condiciones climáticas y los costos logísticos que aún siguen presionados entre otros, por el aumento del precio de la gasolina. La evolución del IPAP-BMC permitirá determinar si las presiones acumuladas durante el primer semestre continúan trasladándose a la inflación de alimentos y con qué intensidad lo harán durante la segunda mitad del año.
