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El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representó cerca del 20% del PIB nacional en 2024p

Por Economista Colombia 5 min de lectura
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En 2024p, el valor económico del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado (TDCNR) alcanzó los $340,5 billones, cifra equivalente al 19,9% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta participación sectorial evidencia la magnitud económica de las actividades que se desarrollan diariamente en los hogares para garantizar la alimentación, el mantenimiento de la vivienda y el cuidado de las personas.

Al desagregar este valor monetario por sexo, se observa que el TDCNR de las mujeres participa con el 14,8% del PIB y el TDCNR de los hombres participa con el 5,1%.

En lo referente al tiempo invertido, se registraron un total de 44.326 millones de horas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado en el país. La distribución de este volumen de horas muestra una marcada concentración femenina, dado que las mujeres aportaron el 75,9% de este tiempo frente a una participación del 24,1% por parte de los hombres. Por funcionalidad, el suministro de alimentos concentró la mayor proporción del tiempo nacional con un 36,3%, seguido por las labores de limpieza, mantenimiento y reparación para el hogar con el 25,9%, el cuidado y apoyo a personas del hogar con el 14,4%, el mantenimiento de vestuario con el 11,7%, las compras y administración del hogar con el 10,5%, y las actividades de voluntariado con el 1,2%.

Al analizar la composición interna de los hogares, los tipos de familias nucleares con hijos concentraron el mayor volumen de horas de trabajo no remunerado a nivel nacional, con una participación del 37,9%. En este entorno específico, las mujeres asumieron el 75,5% de las horas destinadas a dichas labores. Por su parte, en los hogares extensos la contribución del tiempo femenino se ubicó en el 81,5%, mientras que en los hogares monoparentales con jefatura femenina la participación de las mujeres alcanzó el 88,3% del total del tiempo registrado para esa tipología.

Ciclo de vida: producción, consumo y brechas per cápita en valor monetario

Los resultados de las Cuentas Nacionales de Transferencia de Tiempo demuestran que la producción del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado es mayor en las mujeres durante todo el ciclo vital. En 2024p, ellas dedicaron un promedio de 23,5 horas semanales a estas actividades, en contraste con las 8,6 horas semanales registradas por los hombres identificándose la brecha más amplia en el rango de los 27 a los 59 años.

En términos de valoración monetaria individual, el valor máximo de la producción anual per cápita del trabajo doméstico no remunerado se estimó en $12,7 millones para las mujeres y en $5,2 millones para los hombres, configurando una brecha monetaria en los valores máximos de producción de $7,4 millones.

En el agregado macroeconómico del trabajo doméstico no remunerado, esto significó que las mujeres produjeron el equivalente a $213,4 billones (73,8% del valor total), mientras que los hombres aportaron $75,7 billones lo que representa una participación del 26,2%.

Las edades centrales de 27 a 59 años acumularon la mayor producción monetizada, donde las mujeres representaron $127,3 billones. Adicionalmente, la producción de las mujeres se enfocó en alimentación, vestuario y limpieza, mientras que la masculina se concentró en mantenimiento y reparación para el hogar, junto con aportes en limpieza a partir de los 60 años.

Al evaluar el flujo de tiempo entre los miembros del hogar, las CNTT detallan que los hombres recibieron en promedio 10,5 horas semanales de trabajo doméstico no remunerado (entradas) y transfirieron 3,9 horas (salidas). En contraposición, las mujeres recibieron 6,9 horas semanales y transfirieron un promedio de 12,6 horas, una diferencia que se acentúa en las edades de 27 a 59 años.

Respecto al cuidado no remunerado, el consumo se concentró en los primeros años de vida, donde las niñas recién nacidas recibieron en promedio 36,8 horas semanales de atención y los niños 34,3 horas; esta demanda decrece en la infancia y adolescencia, elevándose nuevamente en la vejez. El suministro de este cuidado recayó principalmente en las mujeres en edad productiva (15 a 59 años), con una dedicación promedio de 5,2 horas semanales frente a 1,5 horas de los hombres.

Las Cuentas Nacionales de Transferencia del Tiempo incorporan indicadores específicos sobre la estructura del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado:

Indicador de dependencia familiar: Refleja la proporción del consumo de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que es cubierta con tiempo transferido por otros integrantes del hogar. Se situó en el 69,5% general, elevándose al 97,6% en el grupo de 0 a 14 años debido a las demandas de la infancia. Por sexo, la dependencia fue del 80,6% en hombres y del 59,1% en mujeres.

Indicador de solidaridad familiar: Mide el valor del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que una persona transfiere en relación con el valor que consume. Las mujeres transfirieron un valor equivalente al 96,8% de su consumo personal (alcanzando el 159,8% entre los 27 y 59 años), mientras que la relación en los hombres fue del 31,3%.

Razón de sustento del TDCNR: Compara la producción frente al consumo monetizado. Las mujeres produjeron el 137,6% de lo que consumieron (llegando al 221,9% en el rango de 27 a 59 años), en tanto que los hombres registraron una razón de sustento del 50,4%.

Las Cuentas Nacionales de Transferencia de Tiempo integran el análisis de las actividades del mercado laboral tradicional con el valor del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. Al realizar esta medición combinada, se modifican las edades en las que las personas generan un superávit económico (producen más de lo que consumen). Para la población femenina, el superávit del ciclo de vida se extiende de los nueve años reflejados en el mercado de trabajo convencional a un total de veintiséis años bajo el enfoque ampliado, abarcando de manera continua el periodo comprendido entre los 26 y los 51 años de edad.

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