La casa se convirtió en uno de los principales escenarios del cuidado. Lo que antes podía verse como una compra rutinaria del mercado (papel higiénico, productos de higiene femenina, pañitos húmedos, soluciones para bebé, cuidado adulto, incontinencia o elementos para heridas menores) hoy empieza a tener una lectura más amplia: son productos que ayudan a sostener rutinas de bienestar, prevención, autonomía y dignidad dentro del hogar.
Esta transformación responde a una tendencia global en la que la salud se integra cada vez más a la vida diaria. La encuesta Voice of the Consumer 2026 de PwC señala que los hábitos de consumo orientados al cuidado de la salud están transformando los mercados de consumo masivo y salud; además, identifica una mayor expectativa por soluciones que promuevan descanso, recuperación, prevención y bienestar cotidiano en el hogar.
En esa misma línea, el informe global de higiene y salud de Essity plantea que el futuro del bienestar atraviesa un punto clave, en el que la higiene y la salud son fundamentales para la resiliencia de las sociedades. El reporte pone el foco en tres áreas: economía del cuidado, prevención y bienestar de mujeres y niñas, lo que permite entender que el cuidado no ocurre solo en hospitales o consultorios, sino también en las decisiones diarias de las familias.
“Hoy el hogar es un espacio donde se toman muchas decisiones de cuidado. Una familia puede estar acompañando el crecimiento de un bebé, la salud menstrual de una adolescente, la autonomía de una persona mayor o la recuperación de una herida. Por eso, hablar de higiene y salud no es hablar únicamente de consumo, sino de bienestar cotidiano, prevención y calidad de vida”, señala Diego Loaiza, Commercial Director región Cono Norte de Essity.
Tres señales de que el cuidado se trasladó al hogar
1. El bienestar preventivo empieza en las rutinas diarias.
Lavarse las manos, mantener una higiene adecuada, cuidar la piel, elegir productos seguros para bebés, manejar la menstruación con información o atender una herida menor son decisiones que ocurren en casa y que pueden ayudar a prevenir complicaciones. El informe de Essity señala que invertir en higiene, saneamiento y otras medidas preventivas contribuye a mitigar riesgos de infección y fortalecer sistemas de salud más resilientes.
2. Las familias están asumiendo más responsabilidades de cuidado.
El cuidado ya no se limita a una sola etapa de la vida. En un mismo hogar pueden convivir necesidades de niños, adolescentes, adultos mayores, pacientes en recuperación y cuidadores. Por eso, categorías como pañitos húmedos, cuidado femenino, productos para bebé, incontinencia o apósitos empiezan a leerse como parte de una canasta de cuidado familiar, no solo como compras aisladas.
3. El autocuidado gana relevancia frente a sistemas de salud más presionados.
De acuerdo con el informe de Essity, el autocuidado permite que personas, familias y comunidades promuevan y mantengan su salud, al tiempo que ayuda a aliviar la presión sobre los sistemas de atención. También puede contribuir a que las personas que requieren cuidado vivan más tiempo en casa y con mayor independencia.
Para Essity, esta conversación también implica reconocer que el cuidado en casa no debe improvisarse. Tener productos adecuados, información clara y rutinas preventivas permite responder mejor a necesidades frecuentes: desde la higiene íntima y menstrual hasta el cuidado de la piel del bebé, la continencia en adultos, la limpieza de espacios, la atención de heridas menores o la higiene en baños y entornos compartidos.
En este contexto, marcas como Familia®, Nosotras®, Pequeñín®, TENA®, Tork®, Leukoplast® y Cutimed® hacen parte de una conversación más amplia sobre cómo los hogares se preparan para cuidar mejor. No se trata únicamente de abastecer una alacena, sino de entender qué necesita cada persona para vivir con más seguridad, confianza y bienestar.
“El reto está en dejar de ver estos productos como simples compras de reposición. Cuando una familia elige una solución para la piel sensible de un bebé, para la menstruación, para la incontinencia o para el cuidado de una herida, está tomando una decisión de bienestar. Ahí es donde la higiene y la salud se conectan con la vida diaria”, agrega Loaiza.
En un momento en el que los consumidores buscan mayor control sobre su salud y bienestar, la casa se consolida como el primer frente de cuidado. Preparar mejor los hogares, entregar información y promover rutinas preventivas será clave para que el cuidado cotidiano sea más digno, seguro y sostenible para toda la familia.
