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Delebrities: Contratar muertos, la nueva estrategia de las marcas

Por Economista Colombia 3 min de lectura
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(Pedro Elías Ochoa Daza, Docente de la Escuela de Marketing y Branding de la Universidad Politécnico Grancolombiano).- La publicidad siempre ha tenido una relación curiosa con la inmortalidad. Durante años ha intentado atrapar la emoción, congelar el tiempo, dejar una marca. Pero ahora esa búsqueda dejó de ser una metáfora. Las celebridades ya no desaparecen, se reprograman, vuelven a actuar, a cantar, a vender, como si el tiempo fuera solo una pausa entre campañas.

Así aparecen las delebrities o delebs, mezcla de dead y celebrities, esos ídolos que siguen presentes mucho después de su muerte. El concepto lo estudian autores como Petty y D’Rozario (2015), que desde hace años analizan cómo los personajes fallecidos siguen generando conexión emocional. La tecnología solo hizo más fácil ese retorno. Lo que antes era una foto o un guiño simbólico, hoy es un rostro que parpadea y habla con la voz original.

En 2013, Audrey Hepburn volvió a la pantalla para un comercial del chocolate Galaxy. Su rostro fue reconstruido digitalmente, con la elegancia intacta. La escena parecía un sueño, pero también dejaba una sensación rara. Algunos lo vieron como homenaje, otros como algo casi invasivo.

Algo parecido sucedió con Bruce Lee en el anuncio de Johnnie Walker Blue Label (2013). Lo mostraron tranquilo, hablando de fluidez con su frase “Be water, my friend”. El detalle que incomodó es que Bruce Lee no bebía alcohol. Ese solo dato bastó para convertir el tributo en una discusión sobre coherencia y respeto.

En España, Cruzcampo hizo algo similar con Lola Flores en la campaña “Con mucho acento” (2021). La trajeron de vuelta con inteligencia artificial para hablar de identidad y orgullo andaluz. Fue un homenaje cargado de emoción que provocó una segunda entrega, en esta ocasión con Camarón de la Isla en la campaña “Gitana”. Muchos celebraron la fuerza del mensaje y otros se preguntaron si era justo usar su imagen sin que ellos estuvieran presentes para decidirlo.

El fenómeno es global. Figuras como Marilyn Monroe, Elvis Presley o Freddie Mercury siguen apareciendo en anuncios, documentales y perfumes. Según Forbes (2024), Michael Jackson encabeza la lista de “celebridades fallecidas mejor pagadas” con unos 600 millones de dólares, seguido por Freddie Mercury con cerca de 250 millones y Elvis Presley con aproximadamente 50 millones. La muerte, lejos de frenar la rentabilidad, redefine su valor simbólico.

Detrás de esta fascinación tecnológica aún quedan preguntas complejas sin responder ¿Dónde termina el homenaje y empieza la apropiación legal de la imagen de un deleb? ¿Hasta qué punto una persona puede seguir siendo una marca después de morir? Más que una tendencia, parece una necesidad colectiva de mantener vivos los símbolos que nos marcaron.

Hoy son los propios fans y las comunidades quienes, con herramientas como Sora, Gemini o Nano Banana, los hacen regresar en videos, canciones o recreaciones digitales. No para sustituirlos, sino para prolongar su presencia un poco más. Tal vez por eso seguimos mirando esos rostros con una mezcla de afecto y extrañeza, conscientes de que ya no están, pero también de que, de algún modo, siguen acompañándonos.

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