Para muchas familias en Colombia, la decisión de comprar vivienda empieza mucho antes de firmar una escritura. Ocurre frente a una pantalla, navegando entre simuladores, consejos y términos nuevos que despiertan tantas ilusiones como preguntas. Entre ellos, uno de los dilemas más comunes es elegir entre un crédito hipotecario en pesos o en UVR , una elección que puede transformar la forma como un hogar planea su futuro financiero.
A diferencia de otras decisiones, esta implica entender cómo podría evolucionar el pago mensual en los próximos años. En los créditos en pesos, la persona encuentra un camino con mayor estabilidad: las cuotas se mantienen constantes a lo largo del tiempo, lo que facilita planear y anticipar cuánto se deberá destinar cada mes. Esto los convierte en una opción valorada por quienes buscan certidumbre y prefieren evitar que factores externos, como la inflación, modifiquen sus obligaciones.
Por otro lado, los créditos en UVR funcionan de manera distinta. La UVR es una unidad de valor que se ajusta diariamente con la inflación, y eso hace que las cuotas puedan variar según el comportamiento del costo de vida. Dependiendo del plan elegido, estos créditos pueden iniciar con cuotas más bajas o más altas, pero en todos los casos su valor se actualiza con la inflación. En la práctica, si la inflación sube, la cuota puede aumentar; si baja, la UVR también lo hace, lo que puede aliviar el valor de la cuota. Esta dinámica exige que el hogar evalúe cuidadosamente su capacidad para enfrentar variaciones futuras.
De acuerdo con Federico Suárez, vicepresidente del Negocio Inmobiliario y Constructor de Bancolombia, “la elección entre una modalidad y otra no responde a una fórmula universal. Depende del perfil de ingresos, del horizonte de pago y de la forma en que cada familia organiza su economía. Quienes buscan estabilidad en sus aportes y prefieren saber exactamente cuánto van a pagar cada mes suelen sentirse más tranquilos con un crédito en pesos. En cambio, quienes pueden asumir variaciones en su presupuesto, la UVR es una alternativa que se ajusta a sus posibilidades. Lo importante es entender cómo funciona cada modalidad para elegir la que mejor acompañe el ritmo y los planes de cada hogar”.
En un entorno donde la inflación y las tasas siguen marcando el ritmo de las decisiones financieras, comprender cómo se mueven y se ajustan las cuotas de cada modalidad de crédito se vuelve determinante para proyectar escenarios con mayor precisión. Esta comprensión permite que cada hogar avance con más claridad y tranquilidad, y construya una financiación sostenible que responda tanto a su presente como a sus expectativas de futuro.
