La transición verde, la inteligencia artificial, el aumento de la demanda de alimentos y la reconfiguración del orden internacional abren a América Latina y el Caribe (ALC) nuevas oportunidades de inversión, productividad y empleo de calidad. La región está bien posicionada para aprovecharlas gracias a activos estratégicos como sus energías renovables, minerales críticos, capacidad agroalimentaria y biodiversidad, aunque estos no se traducirán automáticamente en desarrollo, afirmó José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el lanzamiento del informe Perspectivas económicas de América Latina 2026: Hacia una mejor integración en una economía global cambiante (LEO 2026), realizado en el marco del XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano.
El alto funcionario de las Naciones Unidas advirtió que el mundo vive verdaderas «rupturas» en la globalización, el multilateralismo y la competencia geopolítica. Estas abren oportunidades para una región que sigue enfrentando tres trampas del desarrollo: baja capacidad para crecer; alta desigualdad y débil cohesión social; y capacidades institucionales insuficientes.
En ese contexto, destacó tres mensajes:
Escalar y profundizar las políticas de desarrollo productivo, para diversificar y sofisticar las economías y fortalecer las capacidades institucionales para implementarlas, aprovechando las bases que ya existen en la región.
Avanzar hacia una integración regional más profunda y pragmática, en un mercado de más de 660 millones de personas. “La integración regional no es solamente una agenda comercial; es también una agenda de desarrollo productivo”, afirmó.
Poner las tecnologías digitales y la inteligencia artificial al servicio de la superación de las tres trampas, acelerando su adopción en las mipymes y fortaleciendo a las empresas tecnológicas de la región. “No podemos limitarnos a ser simplemente consumidores de estas tecnologías”, subrayó.
Destacó además a la Unión Europea como socio estratégico, a través de Global Gateway y del Acuerdo UE-Mercosur, y llamó a conectar estas agendas con las políticas de desarrollo productivo de los países y sus territorios.
El informe pone de relieve el potencial de la región: genera el 64,3% de su electricidad con fuentes renovables, más del doble del promedio mundial; posee el 48% de las reservas mundiales de litio y el 36,6% de las de cobre; y aporta el 18% de las exportaciones agroalimentarias del mundo.
Según estimaciones conservadoras, la inteligencia artificial podría generar en América Latina unos 565.000 millones de dólares de producción adicional entre 2025 y 2030. La integración regional es también una fuente de crecimiento por aprovechar: el comercio intrarregional se ubica, en promedio, seis puntos porcentuales del PIB por debajo de su potencial, y abastecer en la región hasta un 10% de los insumos que hoy se compran fuera elevaría el valor agregado nacional de las exportaciones.
Para materializar este potencial, el LEO 2026 recomienda cerrar brechas de infraestructura, habilidades y financiamiento, avanzar en la convergencia regulatoria y alinear las agendas digitales con las políticas de desarrollo productivo, y destaca la Agenda Digital eLAC, coordinada por la CEPAL, como plataforma regional de convergencia en estos ámbitos.
“En un mundo que se fragmenta, la respuesta de América Latina y el Caribe no debe ser cerrarse, sino integrarse mejor, hacia dentro y hacia fuera. Lo que está en juego es nuestra capacidad de pasar de las oportunidades a los resultados y asumir un papel protagónico en la transformación de la economía global”, concluyó Salazar-Xirinachs.
