La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) elevó de 25 a 300 Mbps la velocidad mínima de descarga y de 5 a 150 Mbps la velocidad mínima de subida que deberá cumplir una oferta para comercializarse como banda ancha. La decisión multiplica por doce la referencia de descarga y por treinta la de subida, y actualiza una definición vigente desde 2019.
La forma en que se usa internet ha cambiado. En un mismo hogar pueden coincidir el trabajo remoto, las clases virtuales, las videollamadas, los contenidos de alta definición, los videojuegos en línea y, cada vez más, herramientas basadas en inteligencia artificial. Frente a esta realidad, la referencia vigente desde 2019 (25 Mbps de descarga y 5 Mbps de subida) dejó de reflejar adecuadamente las necesidades actuales de conectividad.
“En Colombia, 25 Mbps dejarán de ser banda ancha. La decisión no obliga a que todos los planes lleguen a 300 Mbps ni impide ofrecer opciones de menor capacidad. Eleva el umbral para comercializarlos como banda ancha y establece una transición que reconoce las diferencias entre municipios, con una meta común para 2028. Así, los usuarios sabrán qué están contratando, podrán comparar mejor las ofertas y el mercado tendrá que competir con mayores capacidades y mejor calidad”, afirmó Felipe Augusto Díaz Suaza, comisionado y director ejecutivo de la CRC.
Antes de tomar la decisión, la CRC estudió cinco alternativas y evaluó sus posibles efectos mediante la metodología de Análisis de Impacto Normativo. El ejercicio tuvo en cuenta las necesidades de conectividad de los hogares, la evolución de las redes, las diferencias entre municipios y los referentes internacionales.
Actualizar la definición de banda ancha es una pieza de una estrategia más amplia: mantener las reglas al ritmo de la tecnología, del mercado y de lo que las personas hacen con su conexión. La CRC revisa, mide y ajusta, con evidencia, participación del sector y seguimiento a los resultados, para que la regulación siga siendo útil mucho después de expedirse. La siguiente fase de este mismo proyecto revisará la definición de los mercados fijos, de modo que la manera de vigilar la competencia también corresponda a las tecnologías con las que hoy se conecta el país.
