La Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo para América Latina y el Caribe, convocada a fines de 2024 por el Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Manuel Salazar-Xirinachs, presentó hoy el informe Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica, en un evento de alto nivel realizado en la sede central del organismo regional de las Naciones Unidas en Santiago de Chile.
La Comisión, copresidida por los expresidentes de Chile, Michelle Bachelet, y de Colombia, Iván Duque, reúne a 13 distinguidas personalidades provenientes de América Latina y el Caribe, América del Norte, África, Asia y Europa, que participaron a título individual y de manera ad honorem, y cuyo trabajo contó con el respaldo del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres.
El mensaje central del informe de la Comisión es que el mundo cambió y que América Latina y el Caribe (ALC) tiene con qué navegar exitosamente esta nueva era geopolítica. El informe identificó ocho rupturas que se están produciendo simultáneamente a nivel mundial:
Reconfiguración de la globalización: La interdependencia económica ha pasado de ser celebrada y vista como un factor de estabilidad y eficiencia a ser vista como factor de vulnerabilidad y utilizada como un instrumento de poder e incluso de coerción.
Erosión del multilateralismo y reconfiguración de la gobernanza global: Se debilita el orden multilateral de la posguerra y surge una gobernanza más fragmentada, con alianzas selectivas y plataformas que compiten entre sí.
De la hegemonía unipolar a la competencia multipolar: El mundo transita de un sistema unipolar dominado por los Estados Unidos hacia una redistribución progresiva del poder y a un sistema de competencia multipolar asimétrica.
Reconfiguración del poder blando: El poder blando gana peso dentro de la presencia global de los Estados. Cae el nivel de poder blando de los Estados Unidos, mientras que el de China va en ascenso.
Retroceso de la democracia y aumento de la polarización política: El mundo atraviesa un proceso de erosión democrática, acompañado de una creciente polarización política. Se reduce la proporción de países clasificados como democracias liberales.
Desinformación y crisis de la verdad en la era de la inteligencia artificial: La desinformación, la manipulación algorítmica y el uso malintencionado de la IA están minando la confianza en las instituciones, alimentando la polarización y reduciendo la legitimidad democrática.
Retroceso en materia de derechos de la mujer, igualdad de género e inclusión: Los avances logrados en estos ámbitos durante las últimas décadas se enfrentan a cuestionamientos cada vez mayores y, en algunos contextos, a un retroceso.
El fin del consenso mundial sobre el clima: Las medidas relacionadas con el clima se están viendo cada vez más subordinadas a las estrategias industriales, a las preocupaciones sobre seguridad energética y a la competencia geopolítica. En algunos sectores se pone en duda el consenso científico.
Frente a este escenario mundial, la Comisión sostiene que la región cuenta con un conjunto de activos que se han revalorizado en el actual contexto geopolítico. Entre ellos se cuentan su abundante dotación de recursos naturales; sus capacidades productivas, humanas y financieras; el gran tamaño de su mercado; su calidad de región libre de armas nucleares y de guerras entre Estados; y sus activos intangibles (poder blando). Estos activos ofrecen a la región una gran oportunidad para impulsar su desarrollo y aumentar su proyección e influencia internacional.
Sin embargo, el informe plantea que esto no sucederá espontáneamente: se requieren estrategias claras, instituciones fuertes y gobernanza efectiva. En esa línea, propone diez recomendaciones concretas, organizadas en tres ejes: aprovechar el momento movilizando activos estratégicos; fortalecer la gobernanza, las instituciones y la democracia, e impulsar la capacidad de agencia internacional y regional.
Entre los datos que respaldan su diagnóstico, el informe destaca que América Latina y el Caribe concentra el 46% de las reservas mundiales de litio, el 35% de las de cobre, el 28% de las de grafito y el 23% de las de tierras raras; es la principal región exportadora neta de alimentos del mundo; alberga casi la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta y un tercio de sus recursos de agua dulce, y cuenta con la matriz eléctrica más limpia del mundo. El informe agrega que el mercado regional, de más de 660 millones de personas, podría ser un motor de diversificación productiva, aunque hoy el comercio intrarregional representa solo el 14% de las exportaciones totales de la región, una de las tasas más bajas del mundo.
«El título de este informe sintetiza su principal mensaje: las rupturas sugieren que el mundo cambió, y esto también plantea la necesidad de un cambio de juego para aprovechar las oportunidades con estrategias de desarrollo y de inserción internacional innovadoras. Las diez propuestas que presenta el Informe son una hoja de ruta concreta para movilizar los activos con beneficios para el desarrollo y para la proyección internacional de los países de la región», señaló José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL.
El informe plantea que ninguna de sus recomendaciones puede llevarse a la práctica sin una gobernanza eficaz e instituciones sólidas, y llama a fortalecer la capacidad fiscal del Estado y a abordar la delincuencia organizada como una prioridad de gobernanza regional, no solo como una cuestión de seguridad.
«No solo contamos con riqueza bajo el suelo y en la tierra, sino en nuestra gente y nuestras industrias. América Latina y el Caribe tiene capacidades productivas, humanas y financieras que merecen ser valoradas en su justa dimensión y en su gran potencial. Tenemos también influencia política, aunque a veces nos cueste creerlo y entenderlo. Nuestra diversidad, nuestro patrimonio cultural, la influencia y visibilidad que tiene la región en el mundo, nos da una influencia que debemos saber aprovechar», afirmó Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y copresidenta de la Comisión.
El informe subraya que la cooperación regional puede ser una herramienta potente para transformar activos en desarrollo, y que ella no exige unanimidad. Frente al cuadro de alta polarización política existente en la región, se recomienda priorizar la cooperación funcional entre países interesados en avanzar en temas específicos, con objetivos, plazos y responsabilidades claros.
El informe también plantea que ampliar la capacidad de influencia internacional de la región requiere evitar alineamientos rígidos frente a la rivalidad entre China y Estados Unidos, y en su lugar construir coaliciones de geometría variable con socios que compartan intereses puntuales, además de desarrollar nuevas capacidades de análisis geopolítico en los ámbitos gubernamental, empresarial y académico.
«El desafío es desarrollar la capacidad de la región para diversificar sus alianzas y defender sus intereses estratégicos. Una región con capacidad de acción colectiva tiene mayores posibilidades de mantener relaciones beneficiosas con las principales potencias mundiales, sin subordinarse a ninguna de ellas. Nuestra propuesta no es contra algún país, o a favor de algún bloque. Nuestra propuesta es generar espacios propios para actuar y decidir», sostuvo Iván Duque, expresidente de Colombia y copresidente de la Comisión.
