En 2025, comercio logró su mayor crecimiento en 14 años al excluir los años de pandemia

Por Economista Colombia 3 min de lectura
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(Investigaciones económicas Banco de Bogotá).- El comercio minorista exhibió un crecimiento real de 11.7% en 2025, el mejor registro del sector desde 2021. Al excluir el período de la pandemia, 2025 fue el mejor año para el comercio en 14 años. El buen momento del sector se explicó, principalmente, por el mayor gasto de los hogares que, después de un 2023 y 2024 donde las familias centraron su consumo en servicios, en 2025 reactivaron su demanda por bienes durables, semidurables y no durables.

En general, las 17 subramas del comercio observaron avances de su actividad en 2025. A diferencia de los años previos, para Investigaciones Económicas (IE), la revaluación de la moneda local fue clave para que la demanda por bienes de los hogares, en su mayoría importados, se reactivara. En particular, mientras la inflación de bienes finalizó el año en 2.6%, las fuentes de ingresos de las familias crecieron más. En particular, el incremento del salario mínimo superó el 9.0%, las remesas en pesos sumaron $53.0 billones, 9.6% más que en 2024, las exportaciones no tradicionales aumentaron en términos anuales 12% y las de café 67%. Dada esa diferencia, la capacidad de compra de bienes importados por parte de los hogares aumentó considerablemente, estimulando su consumo.

Con este panorama, los hogares concentraron sus compras en equipos de informática y telecomunicaciones (+49%), equipo de sonido y video (+25%), vehículos (+25%), electrodomésticos y muebles (+21%) y otros artículos para el equipamiento del hogar que evidenciaron aumentos de doble dígito. En los otros componentes, si bien los crecimientos fueron más moderados, no dejaron de ser positivos. Incluso, en el caso de la demanda por combustible, se observó un aumento de +1.4% pese a que el precio de la gasolina nunca cedió como el de varios bienes.

Ahora bien, existen algunos factores que podrían moderar el ritmo con el que los hogares vienen aumentando su gasto. Por un lado, si bien el incremento del salario mínimo de más de 23% podría dar algo de soporte al ingreso de algunas familias en particular, este efecto se podría ver contrarrestado por la potencial pérdida de empleos que pueda generar la medida, así como por el efecto inflacionario que puede erosionar la capacidad de compra de los hogares. En tanto, la extensión de la tendencia bajista de la tasa de cambio representa un riesgo para las fuentes de ingresos de las familias que provienen de moneda extranjera como las remesas y exportaciones no tradicionales. Por su parte, las mayores tasas de interés que se esperan en 2026 jugarían en contra del consumo dado el incentivo a ahorrar y el mayor costo del crédito al tomar decisiones de consumo.Como se evidencia, las señales de moderación del consumo privado son importantes y representan un riesgo para el sector.

Perspectiva

Reconociendo los riesgos de menor dinamismo de la demanda interna para 2026, IE ajusta de forma preliminar su estimación de crecimiento económico para 2026 de 2.9% a 2.4%, incorporando la sorpresa bajista del dato de PIB de 2025. Para 2027, el efecto rezagado de la política monetaria jugaría en contra de la actividad provocando un crecimiento de la actividad de apenas 2.0%. No obstante, el resultado electoral y su impacto en las decisiones de gasto e inversión de los hogares y empresas también serán determinantes para el rumbo de la actividad productiva nacional.

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