(Bloomberg).- Deutsche Bank AG y Banco Santander S.A. se encuentran entre las instituciones financieras que participan en una titulización sintética histórica diseñada para ayudar al Grupo del Banco Mundial a potenciar su capacidad de otorgar préstamos a prestatarios de mercados emergentes.
La Corporación Financiera Internacional (IFC), el brazo del sector privado del Banco Mundial, acordó asegurar el riesgo crediticio de una cartera de US$500 millones en financiamiento comercial vinculada principalmente a países de bajos ingresos y afectados por conflictos, según un comunicado al que tuvo acceso Bloomberg. Es la primera operación de este tipo que realiza la IFC.
Entre los inversionistas se encuentran Newmarket Capital, un gestor de activos alternativos con sede en Filadelfia especializado en crédito estructurado, así como las aseguradoras AXA XL, AXIS Capital y Liberty Specialty Markets. Además de invertir en la transferencia de riesgo, Deutsche Bank también ayudó a estructurar la operación, según los documentos.
La decisión del Banco Mundial de recurrir a inversionistas privados e instrumentos financieros complejos refleja el contexto actual, en el que los gobiernos, cada vez más presionados por déficits, tienen dificultades para ampliar este tipo de financiamiento. El acuerdo también coincide con un aumento de los precios de la energía y los alimentos impulsado por la guerra, lo que ha resultado especialmente doloroso para los mercados emergentes.
Makhtar Diop, director gerente de la IFC, describió el acuerdo en una entrevista como “una especie de prueba de mercado de las estructuras” disponibles. Completar la operación implica “poder acelerar la cantidad de dinero que se garantiza para el financiamiento comercial”.
La necesidad de financiamiento adicional del Banco Mundial aumentará debido al alza de los precios en mercados clave como la energía, la minería y la agricultura a raíz de la guerra. La operación de la IFC, una denominada titulización sintética de financiamiento comercial, forma parte de un esfuerzo más amplio para implementar una hoja de ruta delineada por el G20 para que los prestamistas multilaterales encuentren formas de incrementar el financiamiento para objetivos de desarrollo en países más pobres.
La transferencia de riesgo consta de un tramo sénior de US$340 millones, una porción mezzanine de US$110 millones y un tramo junior de US$50 millones, según el comunicado. La operación se estructuró de forma privada y sobre una base “no financiada”, lo que significa que los inversionistas no transfieren efectivo, sino que emiten garantías para proporcionar a la IFC protección crediticia sobre la cartera de préstamos en cuestión.
Según Diop, el esquema aumenta significativamente la cantidad de préstamos que el Banco Mundial puede otorgar en relación con la cartera incluida en la transferencia de riesgo.
“Esta operación es importante para nosotros porque ahora, por cada US$1 que ponemos en garantía, podemos respaldar 19 veces esa cantidad en financiamiento comercial”, frente a una relación de 1 a 3 en el conjunto de la cartera de préstamos del organismo, explicó Diop.
Esta operación de transferencia de riesgo de la IFC sigue a una obligación de deuda garantizada por préstamos por US$510 millones que completó el año pasado. La institución está ahora cerca de concretar su segundo CLO y también evalúa una posible operación vinculada a financiamiento de infraestructura, como líneas de transmisión, señaló Diop.
Para centrarse más en este tipo de titulizaciones en el futuro, la IFC está ampliando sus equipos dedicados a inversionistas institucionales en países como Estados Unidos, Canadá y Japón, agregó.
“Estamos construyendo una estructura, una fuerza de trabajo para interactuar con ellos a diario”, señaló. “En todos los lugares donde haya grandes fondos de pensión y grandes inversores, vamos a desarrollar equipos de relación”.
